miércoles, 17 de junio de 2020

Grandes inventos: el sacacorchos


(Un texto de Jessica Nieto en el dominical de El Mundo del 23 de marzo de 2014)

Surgió en el siglo XVII como un utensilio cosmético: las damas de la época lo utilizaban para abrir pequeños frascos de perfume y loción. En 1795 Samuel Henshall presentó la primera patente y se produjo un boom en todo el mundo. Es uno de los inventos que más diseños ha registrado en sus 300 años de historia. Se estima que en la actualidad hay más de 50.000 modelos diferentes.

Origen cosmético
Aunque en la actualidad su uso se relaciona exclusivamente con el mundo del vino, lo cierto es que el primer sacacorchos surgió en el siglo XVII como un utensilio de belleza: se utilizaba para extraer los tapones de pequeños frascos de perfumes, lociones y preparados farmacéuticos de cosmética. Estos primeros modelos eran de bolsillo y las damas de la época los llevaban en sus bolsos para retocarse.

Un gran aliado
Hasta el XVIII el vino se transportaba en barriles y vasijas artesanales, lo que reducía su conservación. A mediados de siglo aparecieron las botellas alargadas y verdes de vidrio soplado, que se cerraban con un corcho. Este nuevo diseño permitía almacenamiento en horizontal, que ayudaba a evitar que el contenido se estropease. De esta forma nace el comercio del vino. A partir de ese momento, la evolución del sacacorchos se centra en el desarrollo del método más cómodo para realizar la operación de apertura, es decir, en el perfeccionamiento del mango y del sistema metálico. "Fue en este momento cuando el invento comienza a adquirir una mayor repercusión", afirma Paolo Annoni, director del Museo del Sacacorchos de Barolo (Piamonte, Italia).

Gran variedad
En 1795 el clérigo inglés Samuel Henshall (1765·1807) presentó la primera patente de sacacorchos y a comienzos del siglo XIX tuvo lugar un boom en todo el mundo: inventores procedentes de Francia, Canadá y Estados Unidos diseñaron sus propios modelos: solo en Inglaterra se contabilizaron hasta 400 distintos. A lo largo de sus 300 años de historia, este ha sido uno de los inventos que más patentes ha registrado. Se calcula que en la actualidad hay unos 50.000 modelos diferentes: de mecanismo simple, de tornillo, monomando, dos palancas, de mayor tamaño para descorchar barriles… Y cada uno está determinado por las preferencias de cada país relacionadas con la bebida. Por ejemplo, en Francia se diseñó uno especifico para descorchar botellas de champán sin que perdiera su efervescencia.

Paralelamente al desarrollo técnico, tiene lugar una estilización. "Junto a los modelos tradicionales de madera, latón o hierro, también se empiezan a fabricar en oro, plata, marfil, nácar e incluso con piedras preciosas y elementos decorativos", añade Annoni. Con su evolución, surgieron también los accesorios, como cuchillas o escobillas para limpiar las botellas.

El español Jacinto Presa Eguren decide en 1995 diseñar una herramienta rápida y fácil de usar para ayudar a su mujer en la tarea de descorchar una botella. Lo llamó el Sacacorchos Perfecto (www.elsacacorchosperfecto.com) y consiguió, en el año 2000, la medalla de oro en el Salón Internacional de Inventos de Ginebra (Suiza), el más importante del mundo en este sector. "Disfruto con el hecho de inventar", afirma su creador. En la actualidad, se vende en más de 40 países de todo el mundo.

El sacacorchos de Eguren está basado en el sistema que utilizan las perforadoras terrestres en busca de acuíferos subterráneos. En solo dos movimientos permite extraer el corcho de lo botella, sin romperlo ni desmigarlo.

Evolución
La primera referencia textual del sacacorchos procede de Inglaterra y se encuentra en el Tratado de la Sidra (James Worligge, 1676). Técnicamente, no se trataba de un sacacorchos como tal, sino de "un tornillo de acero de punta enroscada utilizado para extraer los tapones de los botellas", similar al que empleaban los soldados para limpiar las armas de fuego.

La patente de Henshau tenía forma de T, incluía una arandela que hacía de tope y un pequeño cepillo para quitar los restos de corcho de la botella. Durante el siglo XIX el descorche del vino se convierte en una práctica habitual en toda la sociedad y el sacacorchos en una herramienta muy popular. Incluso los soldados del ejército llevaban uno en su mochila.

A comienzos del siglo XIX aparece el de palanca, que reducía el esfuerzo empleado en la extracción del corcho. Basándose en él, Joseph Haynes diseña en 1844 un modelo destinado a restaurantes y donde la apertura de botellas es una operación que se repite muchas veces. Se conoce como sacacorchos de camarero y continúa vigente hoy día.

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