(Un texto de Javier de Las Muelas en el suplemento dominical
del Periódico de Aragón)
Uno de los grandes. Es el más genuino representante de la familia de los
fizzes. Los buenos tiempos del gin fizz fueron los años 40 y 50 del pasado
siglo, pero hoy, con el resurgir de los grandes hoteles, con sus lobbies espectaculares, es copa para ser
travieso y debemos tomarlo con humor y guiño. Lo de fizz viene por la música de la soda al chisporrotear las burbujas. Y
tal como dice José Luis Garci, el oscarizado director de cine: "Gin fizz, dry martini y gimlet, no necesariamente
en ese orden, forman ni más ni menos que la Santísima Trinidad de la coctelería
de ginebra".
Es una copa para tomar en cualquier buen bar del mundo y tener como referente
frases como las escritas por Truman Capote en Desayuno con diamantes: "Se pertenece a ese lugar donde te sientes
a gusto. Ese sitio, el que quiera que sea, es tu verdadero país".
Lo preparamos en coctelera: 2/3 de ginebra Bombay Sapphire, 1/3 de zumo
de limón, 1 par de cucharaditas de azúcar. Batimos bien y servimos en vaso
largo mediano, alargándolo con soda muy fría, removemos con palillo agitador y
añadimos dos o tres cubitos. Otro día hablaremos de sus tres hermanos: golden, royal y silver fizz. Mientras tanto,
continúen siendo traviesos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario