(Un texto de Laura Conde leído en La Vanguardia el 15 de abril de 2024)
La bebida surge como una alternativa más económica y sostenible a la leche de vaca en comparación a las derivadas de avena o frutos secos.
La emergencia de la (mal llamada) "leche" de patata
es una consecuencia más del auge de las bebidas
alternativas a la leche de vaca. Primero fueron las de
soja, avena o arroz, después las de frutos secos como la nuez,
avellana
o almendra
y, en menor medida, también encontramos otras como de coco,
anacardo o cáñamo. En la misma línea, en los últimos años ha
empezado a comercializarse la bebida de patata, muy fácil de
elaborar en casa y que permite aprovechar todos los beneficios
(y son muchos) de este tubérculo económico y sostenible.
Su sabor neutro y su textura algo menos acuosa
que la de otras bebidas del mismo tipo (como la de arroz)
convierten a la bebida de patata en una buena sustituta de la
leche en múltiples recetas y momentos de consumo (con café, té o
cacao en polvo, por ejemplo). Es por ello que cada vez más
personas preparan la receta en casa, aunque también se puede
adquirir la que comercializa la empresa sueca DUG Drinks, que
distribuye en numerosos puntos
de venta online.
Lo primero que hay que tener en cuenta sobre
la llamada "leche" de patata, es que su nomenclatura es
incorrecta. Así lo señala la médica y nutricionista Núria
Monfulleda, del centro Loveyourself, en
Barcelona. Monfulleda afirma que “pese a la moda de llamar leche
a cualquier bebida que se le parezca, la llamada "leche" de
patata no es leche, sino una bebida vegetal como la de avena,
soja o arroz. Leche es solo aquello que deriva de la ubre de una
mamífera. Fuera de aquí no se puede hablar de leche”. De hecho,
para Monfulleda, la emergencia de productos como la bebida de
patata es un claro ejemplo de que “el marketing ya no sabe qué
inventarse”.
La elaboración casera de la bebida de patata
no difiere mucho de la de otras bebidas vegetales. Cabe destacar
que es más económica que otras similares, ya que el precio de la
patata es notablemente inferior al de la avena o los frutos
secos, por ejemplo.
Sin embargo, para las responsables del canal Hola Vegan,
en Argentina, un portal especializado en recetas veganas a cargo
de las hermanas Loli, Sabri y Maru Raffaelli, esta bebida no
sería precisamente la más recomendable para combinar con té o
café. “Si bien es espesa y cremosa, también es algo viscosa, por
eso es algo rara para tomar. Además, tiene un leve sabor a
patata y mejora muchísimo si se le agrega alguna materia grasa
como almendras o aceite de coco”, explican. Sí funciona, sin
embargo, “en pan de molde o medialunas, ya que aporta humedad,
así como en salsas cremosas o quesos”. De hecho, es una buena
alternativa para espesar sopas, cremas o salsas, así como para
preparar alguna vinagreta cremosa para una ensalada, ya que su
sabor neutro la hace idónea para combinar con múltiples
ingredientes.
Entre los beneficios de la bebida de patata,
encontramos que no contiene gluten, lactosa ni ninguna traza de
frutos secos, de manera que es perfecta para las personas
alérgicas o intolerantes. Aporta triptófano, un aminoácido
esencial que favorece el descanso, así como ácido fólico y
vitaminas B6 y C. Es baja en grasa y en azúcar (aunque a menudo
esto sea una trampa, ya que se le suele añadir a posteriori) y
–otro de los grandes argumentos a su favor– es mucho más
sostenible que otras leches vegetales. Esto se debe a que la
huella de carbono resultante de producir
patatas es mucho menor de la que requieren ingredientes
como, pongamos por caso, los frutos secos o la propia leche de
vaca.
Monfulleda, sin embargo, recuerda que el
principal aporte de esta bebida son los carbohidratos, un
nutriente que ya se suele consumir en exceso. “Puedo entender
que la bebida de patata funcione como espesante, pero como
sustituta de la leche yo no le veo ningún beneficio. No tiene
calcio, no tiene proteínas y no tiene grasa, que son tres de los
grandes nutrientes de la leche y derivados”, señala la
nutricionista.
La especialista señala que la tendencia a
dejar de consumir lácteos sigue creciendo y que en su consulta
cada vez son más las personas que apuestan por opciones
alternativas. “Es cierto que hay muchas personas a las que les
sientan mal los lácteos, cosa que se debe en buena parte a que
los hemos consumido en exceso, ya que si hace unas décadas se
tomaba apenas leche, yogur y queso y ahora han proliferado una
gran cantidad de postres lácteos, como tiramisú,
natillas,
cheesecake...
Esto significa que estamos consumiendo muchísima lactosa y que
el organismo, en muchas ocasiones, reacciona. Por eso hay tantas
personas a las que les sienta mal”, explica Monfulleda.
La experta señala, además, que el proceso de
sustitución de la leche por bebidas alternativas, empezando por
las de soja y avena y acabando por la de patata, se debe también
a un proceso imparable que se basa en la adición de azúcar a
estos productos. “Aunque hay excepciones, la mayoría de bebidas
alternativas a la leche suelen llevar una gran cantidad de
azúcares añadidos. No ocurre lo mismo con la leche, que si bien
contiene azúcares de forma natural, la cantidad es moderada. Así
pues, los paladares se han ido acostumbrando a estas bebidas que
generan más adicción y gustan más, simplemente porque son más
dulces. En cuanto te pasas a una bebida más azucarada, el
paladar te lo agradece inmediatamente y te reclama más y más”,
apunta la médico y nutricionista.
No es conveniente eliminar los lácteos de la
dieta si no existe una causa justificada. Por tanto, si bien
bebidas como la de patata pueden ser interesantes en
determinados momentos de consumo, no deberían contemplarse como
sustitutos de la leche y derivados, ya que sus nutrientes son
diferentes. Según un estudio realizado por la Universidad de
León, eliminar las grasas, principalmente las de los quesos de
oveja, conlleva una pérdida de nutrientes fundamentales para el
organismo, de manera que conviene consumir lácteos a diario en
las dosis recomendables para una dieta equilibrada.
Otro estudio, en este caso publicado en la
revista BMJ Open Diabetes
Research & Care, señala que tomar dos raciones
al día de lácteos podría reducir el riesgo de sufrir ciertas
enfermedades. Esto significa que si bien la bebida de patata
puede ser un complemento que puede funcionar en determinados
momentos de consumo, no se debe contemplar su ingesta como una
alternativa a la leche, de manera que si se decide abandonar el
consumo de lácteos “es importante tratar de conseguir estos
nutrientes a partir de otros alimentos”, concluye Monfulleda.