martes, 13 de enero de 2026

Hervir, cocer, escalfar y escaldar: las cuatro técnicas que poca gente diferencia

(Un texto de Adrián Roque en eldiario.es del 23 de noviembre de 2025)

En la cocina todos creemos que dominamos lo básico, pero ¿sabríais distinguir estos términos? 

En la cocina todos creemos que dominamos lo básico… hasta que llega el momento de precisar vocabulario. Y ahí empiezan los titubeos: “¿Esto era escaldar o escalfar?”, “¿blanquear no era lo mismo que hervir?”, “¿cocer y hervir son sinónimos?”. Spoiler: no lo son. 

Las cuatro técnicas utilizan agua caliente, sí, pero cada una tiene su función, su temperatura y su efecto particular sobre el alimento. Y cuando conoces sus diferencias, tus platos —desde una verdura verde esmeralda hasta un huevo poché perfecto— dejan de ser “caseros” y empiezan a ser “de chef”. 

Aquí van, claras y sin rodeos.

Hervir: cuando el agua borbotea sin pudor

Hervir es el modo más básico de cocinar con agua: meter el ingrediente en un líquido que llega a los 100 °C, cuando las burbujas suben sin descanso y parece que aquello está a punto de escaparse de la olla.

Sirve para cocinar por completo lo que metes dentro: pasta, legumbres, verduras, carnes… todo lo que necesite tiempo y calor constante. 

La ventaja: el calor envuelve el alimento por igual.

La desventaja: muchas vitaminas hidrosolubles se quedan en el agua. Solución: úsala luego para una sopa, una crema o un caldo. Nada se tira.

Escalfar: la cocina suave para quienes respetan el producto

Escalfar es lo contrario a ese hervor salvaje. Aquí el agua no llega a burbujear. Se queda entre 65 y 80 °C, con un movimiento casi imperceptible, perfecto para cocinar con elegancia.

El ejemplo universal: los huevos poché.

La clara se abraza a la yema, que queda cremosa, brillante, perfecta.

Pero no solo sirve para huevos: también funciona de maravilla con merluza, salmón, peras, manzanas o cualquier producto delicado. Escalfar evita que se rompan, se resequen o se endurezcan.

Es la técnica para quien quiere cocinar sin violencia.

Escaldar: un chapuzón rápido que cambia tu receta

Escaldar es un “entro y salgo” en agua hirviendo. Unos segundos o un minuto, no más. Y después, baño de agua con hielo.

¿El objetivo? Fijar el color, aflojar la piel o preparar el alimento para otro proceso.

Ejemplos clásicos:

  • Pelar tomates sin sufrir.
  • Conseguir que unas judías verdes congelen sin perder ni el color ni la textura.
  • Suavizar frutas que luego convertirás en compota.

Escaldar es breve y muy eficaz. Es el bofetón de calor que despierta al ingrediente sin cocinarlo del todo. 

Blanquear: limpiar, desespumar, suavizar

Aquí mucha gente confunde términos. Blanquear no es escaldar, aunque se parezcan.

Blanquear consiste en:

  1. Poner el alimento en agua fría.
  2. Llevarlo a ebullición.
  3. Retirarlo a los pocos minutos.

Esta técnica elimina impurezas y suaviza sabores fuertes. Por eso se usa sobre todo para: 

  • Huesos, carnes y casquería, antes de hacer un caldo más limpio.
  • Verduras potentes como coles o acelgas, cuando quieres quitarles ese golpe de intensidad antes de saltearlas o guisarlas.

Es la técnica que hará que tus fondos salgan transparentes y que tus verduras de sabor intenso no dominen todo el plato. 

En resumen, ¿cuándo sirve cada técnica?

  • Hervir → Cuando quieres cocinar por completo: pastas, legumbres, sopas, verduras.
  • Escalfar → Para alimentos frágiles, jugosos y delicados: huevos, pescados, frutas.
  • Escaldar → Para fijar color, pelar o preparar el ingrediente para otro proceso.
  • Blanquear → Para limpiar, desespumar o suavizar sabores antes de seguir cocinando.

Cuatro técnicas, cuatro resultados distintos y una conclusión sencilla: dominar el agua caliente es media cocina ganada. Tu olla, a partir de hoy, trabajará mejor que nunca.

 

 

 

 

 

viernes, 9 de enero de 2026

Un vino para cada cena exótica

(Un texto de Celia Lorente leído en la revista Tiempo del 12 de febrero de 2016)

Cuando nos enfrentamos a cocinas de otros lugares del mundo es difícil saber qué tinto, blanco o espumoso es el más apropiado. ¿Qué vino marida mejor con la cocina tailandesa? ¿Y con la india? El director técnico y enólogo de Vino-selección, Jaime Bermúdez, ha escogido un total de seis referencias -entre champanes, cavas, tintos y blancos- perfectas para maridar con platos de todo el mundo.

TAILANDESA: CHAMPÁN

Una cocina caracterizada por el uso del picante y, sobre todo, de las especias, marida bien con un buen champán por la facilidad del carbónico para limpiar sabores. Como un Bollinger Special Cuvée, un champán francés elaborado a partir de los vinos del año y de una proporción mayoritaria de vinos de reserva. De burbuja finísima, marida a la perfección con la cocina tailandesa. Un acompañante ideal de los platos tai con el que disfrutar tanto de las notas del champán como de esta típica cocina.

CHINOPERUANA: TINTO DE TORO

La cocina chifa, de tendencia a nivel internacional, surge de la fusión entre la cocina china y la peruana. En ella sobresalen, entre otros, platos como el arroz chaufa, el ají de gallina o los chicharrones. Propuestas que encuentran su maridaje perfecto en un tinto de Toro como el Almirez 2013. Un monovarietal de tinta de Toro que procede de los frutos de los viñedos que Teso La Monja posee en Valdefinjas y Toro. Estructurado, con personalidad, cierta presencia de fruta y algo de madera, se convierte en el perfecto acompañante.

JAPONESA: ALBARIÑO

Productos del mar, nigiris, sushi, sashimi, etcétera. Platos de la cocina japonesa que requieren, en opinión de Jaime Bermúdez, "una línea de vinos en la que predominen los frutos y la floralidad, como en los albariños". Recomienda maridarlo con Pazo de San Mauro 2014, un albariño con sabor a historia del grupo vinícola Marqués de Vargas. Fino e intenso en nariz, presenta aromas de fruta blanca madura, notas almibaradas, hierbas aromáticas, hinojo y una agradable punta salina que acompaña a la perfección los platos típicos nipones.

ITALIANA: TINTO RIOJA

El enólogo de Vinoselección recomienda Viña Real Cuvée Reserva 2011, un rioja en la línea de los Barolo italianos que por su alta expresión y elegancia ensalza los sabores de cualquier elaboración de la gastronomía italiana. Elaborado con uvas procedentes de la Rioja Alavesa vendimiadas de forma manual y envejecido en una sala de barricas muy especial. Un tinto con aromas a fruta roja y negra madura en perfecta armonía con las notas propias de su crianza en roble como vainilla, clavo, regaliz, cacao y pimienta negra.

MEXICANA: CAVA

Caracterizada por el picante que le aporta el uso de chilis y jalapeños, la gastronomía mexicana combina a la perfección con cavas y champanes. Por eso, el enólogo de Vino-selección ha elegido el Gramona Imperial Brut Gran Reserva 2010 para disfrutar de un menú cien por cien mexicano. Se trata de un cava que permite captar todo el sabor y los matices de esta cocina y también de las notas características del cava. Un clásico elegante, con un periodo de crianza de entre tres y cuatro años, que presenta aromas a fruta madura, y notas de heno y hierbas aromáticas.

INDIA: BLANCO GEWÜRZTRAMINER

Rica en aromas y sabores, la gastronomía india ha conquistado todo tipo de paladares. En este caso, para hacer el maridaje, Jaime Bermúdez lo ha hecho por asociación en vez de por contraste. La cocina india es especiada y algo picante, por eso la variedad gewürztraminer, de aromas especiados (pimienta blanca), con notas de frutas tropicales (lichis) y un sutil toque a agua de azahar es la compañía perfecta. Como este Enate Gewürztraminer 2014, Un vino que ayuda a contrarrestar los sabores típicos indios, donde destaca le abundante presencia del cilantro y el comino.

martes, 6 de enero de 2026

Los otros dulces de reyes

(Un texto de Miriam García en elcomidista leído el 3 de enero de 2020)

El día de Reyes se celebra con dulces en diferentes regiones del mundo: la rosca de Reyes, la king cake, el wassail o el dreikönigskuchen. Descubre de dónde vienen y aprende a preparar dos de ellos.

Sí, una vez pasadas las fiestas de diciembre con sus dulcerías, hay vida más allá del roscón de Reyes. No es que en El Comidista le hagamos ascos; solo queremos recordar que existen otros dulces en el planeta que se consumen justo antes, durante o después del día 6 de enero y que quizá merecen un lugar en nuestro corazoncito. O nuestras lorzas.

La fiesta de la Epifanía en la tradición cristiana se identifica con la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús, pero se refiere con exactitud al momento en que Jesús se da a conocer, pues la palabra epifanía, de origen griego, significa revelación. Esta fiesta marca el final de las Navidades en muchos países de tradición cristiana.

El día 6 de enero es una fiesta tradicional en muchos países hispanohablantes y en algunos europeos, además de en algunas zonas concretas de Suiza y Alemania. Parece que la Epifanía empezó a celebrarse en la cristiandad a partir del siglo IV. Hoy día se celebra tanto en países de tradición católica como en algunos luteranos como Suecia, e igualmente en algunos países de tradición ortodoxa, donde el día de la fiesta corresponde al 19 de enero por las diferencias entre calendarios (aunque en las festividades ortodoxas se centran más en celebrar el bautismo de Cristo bañándose y nadando en aguas heladas que en ponerse como el quico).

La tradición europea occidental de celebrar el día de Reyes con un bollo adornado que escondía un haba se llevó a Hispanoamérica en el siglo XVI. En México encontramos la suculenta rosca de Reyes, que antaño se adornaba con higos, acitrón -dulce cristalizado hecho a partir de la pulpa de ciertas cactáceas- y ate, pasta de fruta con azúcar al modo del dulce de membrillo. Hoy día se adorna con tiras de frutas cristalizadas propias de la región y con unas características bandas de pasta de azúcar. Las familias se reúnen para comer y compartir la rosca de Reyes delante de un buen chocolate caliente.

En Luisiana, Estados Unidos, persiste el día de Reyes la tradición de una rosca abriochada decorada con glaseado de vivos colorinchis, el king cake o pastel del rey, que empieza a aparecer en las tiendas a principios de enero y se mantiene hasta el Miércoles de Ceniza, porque ha acabado asociándose también al Carnaval. Cumple la norma de llevar una sorpresa que obliga a quien la encuentre a comprar el siguiente pastel.

Dentro de los bollos emparentados con nuestro roscón, en el vecino Portugal disfrutan del bolo rei y el bolo rainha, roscas de masa abriochada con un exterior similar al de nuestro roscón de Reyes, casi durante todas las Navidades; el primero, el roscón del rey, lleva un relleno de frutas escarchadas, y el segundo, el roscón de la reina, va relleno de frutos secos. Se aromatizan con oporto, que siempre es un punto a su favor.

En el Reino Unido las fiestas navideñas duran hasta la Twelfth night, la duodécima noche, justo 12 días después del 25 de diciembre, que según desde cuándo se empiece a contar, coincide con el día 5 o con el 6 de enero. La tradición británica fundamental relacionada con el comercio y el bebercio consiste en tomar wassail, un reconfortante brebaje de sidra especiada caliente cuyo nombre deriva de la expresión anglosajona para brindar 'a tu salud'. Del nombre de la bebida deriva el wassailing, tradición de ir de puerta en puerta -con certeza, notablemente cocidos- cantando y ofreciendo la sidra caliente a cambio de regalos que aún se practica en algunas zonas, con mayor ahínco en aquellas productoras de sidra.

Siempre que hablemos de los dulces de la fiesta de Reyes no puede faltarnos la maravillosa galette des Rois de nuestros vecinos franceses, tan finos ellos. Una deliciosísima torta a modo de empanada de buen hojaldre, rellena de una crema de almendra y cuya superficie se suele marcar con surcos en forma de sol. Diré, a riesgo de que me corráis a gorrazos y me acuséis de francófila, que una buena galette des Rois tiene un nivel de deliciosidad que difícilmente tendrá un roscón. Hala, ya lo he dicho.

En ciertas zonas de Alemania, en Suiza, Austria y Liechtenstein se consume el dreikönigskuchen o bollo de los tres reyes. Se trata una masa fermentada enriquecida con algo de azúcar, huevo y leche, pero que en muchas versiones no lleva mantequilla, como en la que os traemos a continuación. Se caracteriza por su forma de flor en lugar de rosca y se suele adornar con azúcar y almendra laminada.

Para que esta fiesta de Reyes os montéis un homenaje sincrético y multicultural aquí tenéis una receta de dreikönigskuchen y otra de wassail para acompañarla. Muchos nos llamaréis herejes, pero estamos acostumbrados a vuestra incomprensión.

PASTEL DE LOS TRES REYES O DREIKÖNIGSKUCHEN (fuente)

Ingredientes

Masa de arranque

  • 150 g de harina de fuerza
  • 50 g de leche
  • 1 huevo (aproximadamente 50 g)
  • 2 g de levadura de panadería fresca
  • 2 g de sal
  • 30 g de azúcar

Masa final

  • 350 g de harina de fuerza
  • 1/2 huevo
  • 200 g de agua, aproximadamente
  • 15 g de levadura de panadería fresca
  • 7 g de sal
  • Toda la masa de arranque
  • 1 muñequillo de sorpresa

Acabado

  • 1/2 huevo mezclado con 1 cucharadita de leche
  • Almendra laminada
  • Azúcar perlado o azúcar humedecido con un poco de agua

Elaboración

Masa de arranque

  1. Mezclar todos los ingredientes y amasar. Reposar una hora, tapada -con un paño húmedo o plástico- a temperatura ambiente.
  2. Meter en la nevera un mínimo de 12 horas y un máximo de 24 horas.
  3. Antes de usar, dejar atemperar a temperatura ambiente.

Masa final

  1. En un bol poner la masa de arranque anterior con todos los ingredientes indicados en la masa final. Amasar a mano o con robot en intervalos de 1-2 minutos separados por reposos de 10 minutos, tapando la masa.
  2. Al cabo de 4-5 ciclos de amasado la masa deberá estar relativamente suave y elástica. Hacer una bola con ella, cubrir y dejar fermentar a temperatura ambiente hasta duplicar su volumen.
  3. Aplastar la masa sobre la mesa para quitarle el gas formado y dividir en 8 bolas del mismo tamaño. Bolear las bolitas como quien recoge un hatillo, juntando la masa sobre sí misma.
  4. Para el centro del pastel, unir dos bolas y hacer una única bola grande; colocar en una bandeja o molde, y distribuir las 6 bolas más pequeñas a su alrededor en forma de flor.
  5. Si ponemos sorpresa, introducirla bajo una de las bolas. Tapar y dejar fermentar casi hasta que doble el volumen.
  6. Cuando la masa esté lista, pintar con el resto del huevo batido, espolvorear con el azúcar y las almendras, y cocer en el horno previamente calentado a 180° unos 25-30 minutos, hasta que esté doradito.
  7. Sacar y dejar enfriar del todo antes de atacarlo.

WASSAIL: SIDRA ESPECIADA CALIENTE (originaria de Suffolk)

Ingredientes

  • 6 manzanas pequeñas
  • 6 cdas. de azúcar moreno
  • 1 naranja
  • 6 clavos de olor
  • 200 g de azúcar blanquilla
  • 2 litros de sidra achampanada
  • 300 ml de oporto
  • 300 ml de jerez dulce o vino de Madeira
  • 2 palos de canela
  • ½ cdta. de jengibre en polvo
  • ¼ cdta. de nuez moscada molida
  • 1 limón

Elaboración

  1. Calentar el horno a 200°.
  2. Hacer un corte superficial a las manzanas en todo el perímetro para que no exploten en el horno. Vaciar el corazón y rellenar con el azúcar moreno.
  3. Clavar los clavos de olor en la naranja y colocarla en una fuente junto con las manzanas. Añadir un poco de agua en el fondo de la fuente y asar durante 30-45 minutos o hasta que las manzanas estén tiernas.
  4. Poner en una cazuela la naranja asada y cortada por la mitad, los jugos del asado de las manzanas y el resto de los ingredientes de la receta.
  5. Llevar a ebullición, apagar el fuego, tapar y dejar que se aromatice durante al menos 1 hora.
  6. Para servir, volver a calentar y pasar el wassail a una sopera o ensaladera grande junto con las manzanas asadas. Servir caliente.

Galette de rois

https://invitadoinvierno.com/galette-des-rois-receta/#La_receta_de_la_galette_des_Rois

Crema pastelera

  • 250 g de leche entera
  • 30 g de Maizena
  • 60 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 25 g de mantequilla
  • 1 vaina de vainilla o 2 cdtas. de extracto

Crema de almendras

  • 100 g de mantequilla ablandada
  • 100 g de azúcar blanquilla
  • 130 g de almendra molida
  • 1 cda. de ron
  • 1 huevo
  • La crema pastelera anterior

Montaje

  • 2 planchas de hojaldre redondas

Acabado

  • 1 huevo para pintar

Instrucciones

Crema pastelera

  1. Ponemos en un cazo la Maizena con la leche. Mezclamos para hidratar en frío.
  2. Agregamos el azúcar, el huevo y la vainilla si es en forma de vaina (las semillas rascadas de la vaina abierta).
  3. Calentamos al fuego suavemente, sin dejar de remover con varillas o cuchara de madera, hasta que hierva y espese. No hay miedo de que se corte, pues el almidón lo impide.
  4. Retiramos del fuego y agregamos la mantequilla y la vainilla si es en extracto; mezclamos bien y reservamos mientras se enfría.

Crema de almendra

  1. En un bol mezclamos todos los ingredientes, mejor con batidora, hasta homogeneizar.
  2. Añadimos esta crema a la crema pastelera.

Montaje de la galette des Rois

Extendemos la primera plancha de hojaldre; ya suelen venir encima de un papel de hornear, que conservaremos.

· Aplicamos la crema frangipane con cuchara o con manga pastelera, dejando un margen de hojaldre sin cubrir de unos 4-5 cm.

· Batimos el huevo para el acabado y pintamos este margen para que se peguen bien ambas capas.

· Extendemos la segunda plancha de hojaldre. La colocamos con cuidado encima de la tarta, aplastando con suavidad para no dejar bolsas de aire, y apretamos los bordes para que se peguen.

· Recortamos el borde para dejarlo completamente redondo, con un cuchillo o un cortapizzas.

· Pintamos la superficie con el resto del huevo batido.

· Con un cuchillo romo hacemos las líneas del dibujo del sol que es tradicional. Festoneamos el borde con un cubierto.

· En este punto podemos congelar la galette para cocerla al día siguiente.

· Cocemos la galette des Rois en el horno a 210º durante 30-35 minutos, 5 minutos más si la cocemos directamente congelada.

· Cuando esté bien doradita la sacamos a enfriar a una rejilla sobre el mismo papel de hornear.

viernes, 2 de enero de 2026

Seis alimentos que comemos a menudo y nos hacen oler mal

 (Un artículo de Eva Carnero en El País del 9 de julio de 2016)

Potencian el olor corporal, pero hay cómo combatirlo.

Café 

El café de su desayuno tiene la capacidad de aumentar la sudoración o el mal aliento. Según la dietista-nutricionista Jessica Hierro de la Clínica Alimmenta: "La cafeína estimula el sistema nervioso y puede producir un aumento de la producción de sudor. Este efecto será mayor o menor dependiendo de la sensibilidad y la cantidad consumida". Además, "también produce deshidratación y sequedad en la boca, lo que propicia la evaporación de algunos gases que producen mal olor. Los responsables son compuestos sulfurados volátiles y los taninos del café", sostiene Hierro. Ahora bien, aunque frente al olor corporal poco se puede hacer, para la halitosis la nutricionista aconseja "masticar hierbas aromáticas como menta o perejil, lavarse los dientes o hacer enjuagues con colutorio".

Ajo 

Aunque supone muchos beneficios para la salud (antisépticos, antiinflamatorios o antivirales), es, en realidad, un arma de doble filo. "El origen de sus bondades es al mismo tiempo el responsable de provocar el mal aliento", advierte Marta Gámez, nutricionista y directora técnica de Grupo NC Salud. Su fuente de salud nace de su contenido en yodo, fósforo, potasio y vitaminas, pero sobre todo se basa en los componentes sulfurados (aliina y sus derivados). "Al cortar el ajo, la aliina se transforma a través de reacciones químicas en compuestos volátiles que son los responsables del hedor. Algunos pueden mantenerse en el aliento durante 3 horas". Para paliar los efectos, la experta recomienda comer los siguientes alimentos, por orden de eficacia: "Manzana cruda, zumo de limón, té verde y espinacas".

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