martes, 23 de junio de 2026

Prueba lo mejor de la gastronomía británica

(Un poquito más de costumbres gastronómicas británicas. Leído en https://www.visitbritain.com)

¿Quieres vivir como un lugareño o beber como un británico? Descubre varios platos emblemáticos que te harán desayunar y cenar al más puro estilo británico. Desde el elegante té de la tarde (afternoon tea) hasta el sencillo fish and chips, pasando por el puré de patatas y la tradicional cena asada de los domingos: Gran Bretaña te ofrece tres comidas al día (o más) durante los siete días a la semana.

Afternoon tea 

 Desde un Afternoon Tea con champán en el Ritz hasta la más que centenaria institución de Yorkshire Bettys : las reglas de un afternoon tea siguen siendo las mismas. Los platillos no se levantan de la mesa, sólo se agitan de un lado a otro, no se utilizan cubiertos (excepto para la nata y la mermelada), se comen primero los sándwiches y bajo ningún concepto se levanta el meñique. Son estas reglas las que han preservado el arte del té de la tarde (afternoon tea) y lo han convertido en la experiencia que es hoy.

Fish and chips  

Fish and Chips, en otro tiempo un sencillo clásico de las cenas y considerado el plato nacional de Inglaterra, han pasado de ser un alimento básico envuelto en un periódico local a alcanzar niveles gastronómicos de primer nivel. Esta sencilla, pero venerada combinación de pescado frito y rebozado con patatas fritas puede encontrarse en todas partes (desde pueblos costeros como Colmans de South Shields hasta el Fish & Chips de Tom Kerridge en Harrods). En cualquier lugar del mundo hay una buena parada de fish & chips británica.

Desayuno Full English  

Servido en todos los hoteles, pubs y cafeterías, el desayuno inglés completo -o «fryup », como se le conoce popularmente- es la mejor manera de empezar el día. Se compone de todo lo que se puede pedir en un desayuno: salchichas, huevos, beicon, tostadas, alubias, champiñones, patatas, tomates asados, morcilla y café (o té). Disfruta de un clásico en el Terry’s Cafe de Londres, o de un fry-up a primera hora de la tarde en el Trof de Mánchester.

Cita del domingo  

Es más que una mera comida, es un ritual dominical que une a la familia (y a los amigos). Puedes elegir entre opciones de lujo como Crosby’s Mustard & Co. o decantarte por un pub o posada más tradicional, como la que ofrece The Farrier en Camden… Disfruta de platos veganos, vegetarianos, de pollo, ternera o cerdo, pero no te olvides de las patatas asadas, las verduras de temporada, el pudin de Yorkshire y una buena salsa. 

Toad in the hole 

El nombre poco convencional «toad in the hole» reúne dos ingredientes famosos: salchichas horneadas en un pudding de Yorkshire. El origen del nombre no está claro, pero se dice que las salchichas flotantes parecen sapos al acecho de su presa: ¡delicioso! Este clásico saludable se puede encontrar ocasionalmente en pubs de toda Gran Bretaña y es un plato habitual en el Clifton Sausage , el «especialista en salchichas» de lujo de Bristol.  

Bangers and mash 

 Los bangers and mash (salchichas y puré de patata), uno de los platos favoritos de los pubs británicos y una comida típica muy apreciada, suelen servirse con salsa y, a veces, acompañados de guisantes. Hay una versión vegetariana estupenda en el Makars Mash Bar de Edimburgo, e incluso una variedad de lujo en la Langan’s Brasserie de Mayfair.

 

viernes, 19 de junio de 2026

Haba tonka, el aroma prohibido

(Un texto de Manel Bonafacia leído en gastronosfera.com el 11 de Mayo de 2023)

Hace unos años se puso de moda el uso de la aromática haba tonka en la repostería y como ingrediente de algunos cócteles, y aunque su venta no está permitida en España por la toxicidad de uno de sus componentes, se sigue utilizando y se puede adquirir para aromatizar platos y postres.

El mundo de las especias es casi infinito, y durante siglos han tenido tanto valor que se crearon rutas especiales para traerlas a Europa, dadas sus múltiples aplicaciones tanto en la cocina como en la conservación de alimentos y la elaboración de medicinas o perfumes.

Hoy, por suerte, las especias son más asequibles para todo el mundo, aunque curiosamente da la impresión de que en la cocina casera su uso está restringido a unas pocas variedades como la pimienta, la canela o la vainilla.

Hace algunos años, la alta gastronomía y la pastelería popularizaron una especia que todavía puede sonar exótica para muchos, el haba tonka, una semilla originaria de la región del Orinoco, en América del Sur, y que actualmente se produce especialmente en Venezuela y en Nigeria.

Esta pequeña semilla, de cáscara negra y rugosa y no más de dos centímetros de longitud, tiene un penetrante aroma que recuerda a otras especias, como la vainilla, la canela o clavos de especie, pero también a caramelo o a regaliz.

A causa de estas propiedades, empezó a usarse como aromatizante del tabaco y se ha convertido en un producto habitual en el mundo de la perfumería y cosmética y en la repostería, por ejemplo para aromatizar chocolates, así como para preparar infusiones y cócteles. Concretamente, en nuestro país se hizo popular como ingrediente de los gintónics.

Peligrosa en grandes dosis

El haba tonka contiene una sustancia llamada cumarina que en grandes dosis puede afectar a la coagulación de la sangre, por lo que se considera peligrosa para la salud y su uso en alimentación está prohibido en algunos países, como los Estados Unidos desde los años 50, y también en España desde el año 2015. Sin embargo, es fácil encontrarla en establecimientos especializados y todavía más, comprarla en línea.

También se ha denunciado que a veces se utiliza, sin especificarlo en la etiqueta, para sustituir a la vainilla, mucho más cara, en dulces, helados, etc.

Usos en la cocina

El haba tonka combina muy bien con el chocolate, y la forma más común de usarla es en infusión o rallada por ejemplo en la nata o cobertura de nuestro postre o pastel, como en alguna receta que explicamos a continuación para ilustrar estos usos.

Puede sustituir perfectamente a la vainilla en las preparaciones más habituales de helados, cremas o galletas, e incluso en recetas saladas como por ejemplo para especiar una crema de zanahoria o calabaza, o un puré de patatas, simplemente mezclando en estos platos un poco de haba tonka rallada.

martes, 16 de junio de 2026

Ensalada verde de Via Carotta: El secreto que esconde la mejor ensalada del mundo, según 'The New York Times'

(Un texto de J.A.G. en El Español del 19 de junio de 2019)

Este sencillo y saludable plato en el que las verduras son las protagonistas puede llegar a convertirse en un espectáculo para los sentidos. 

Samin Nosrat es una eminencia en lo que al periodismo gastronómico se refiere. Esta chef y columnista habitual de The New York Times Magazine lleva años escribiendo sobre las maravillas y despropósitos comestibles que se ha encontrado en los restaurantes de medio mundo. Se podrán imaginar. Sin embargo, en los últimos años, hay un plato que, alejado de esferificaciones, deconstrucciones y demás técnicas de la cocina vanguardista, ha conseguido que casi pierda la cabeza: una ensalada verde. Como lo leen. 

"Durante los últimos tres años he estado obsesionada con una ensalada verde". Así comienza el artículo que, bajo el título La mejor ensalada verde del mundo, publicó Nosrat en el diario norteamericano. Lo paradójico del asunto es que esta reconocida crítica gastronómica reconoce que nunca se sintió especialmente atraída por este plato. "Lo como obedientemente cuando está sobre la mesa -sobre todo para poder disfrutar de un breve sentimiento de engreimiento y apreciación de mi propia virtud-", escribe la periodista.

En concreto, la ensalada que ha traído de cabeza a Nosrat es la que elabora un restaurante, el Vía Carota, situado en el bohemio barrio de West Village, en Nueva York. Tal y como ella misma revela, durante todo este tiempo ha llegado a comer este conglomerado de verdura en infinidad de ocasiones. "Durante tres años he estado comiendo esta ensalada, bocado a bocado, tratando de descifrar lo que la hace tan increíblemente perfecta".

Según cuenta Nosrat, a simple vista, el plato de este restaurante italiano estaba elaborado con hojas de endivias y lechuga mantecosa, e incluía también chalotas y semillas de mostaza. Todo ello cuidadosamente aderezado con una vinagreta de Jerez. Sin embargo, esto no era lo que le daba el toque mágico a la recién nombrada mejor ensalada verde del mundo. Había algo más. Un secreto que los dueños del restaurante llevan años escondiendo con cierto celo. ¿Llevaba la vinagreta una pizca de azúcar? ¿Tal vez era cosa del glutamato monosódico? "¿Qué otra cosa, además de tales concesiones a las artes oscuras, podría hacer una ensalada verde tan atractiva?", se pregunta la periodista.

Ni corta ni perezosa, la periodista escribió a Jodi Williams, uno de los socios y cocineros del restaurante, para que le contase el misterio que escondía la receta. La sorpresa fue mayúscula. Williams le respondió con un listado escaneado de los ingredientes en el que no se hacía mención alguna ni al azúcar ni al glutamato. En cambio, sí se mencionaba un ingrediente tan poco común para elaborar la receta de una ensalada como habitual en el resto de ámbitos de nuestra vida: el agua. ¿Agua? Sí, agua.

"No fue hasta que entré en la cocina para probar la receta cuando me di cuenta de que todos los secretos de esta ensalada estaban en la aplicación elegante e improbable de un ingrediente sin sabor: el agua", escribe Nosrat. Según narra la periodista, en el Vía Carota los cocineros lavan cada una de las variedades de lechuga con agua a tres temperaturas distintas. Con esto se consigue modificar su textura. Pero la cosa no queda aquí. El agua juega un papel fundamental también a la hora de enjuagar los chalotes (una especie de cebolla) antes de añadirle la vinagreta de Jerez.

De hecho, según comenta Nosrat, la vinagreta se utiliza durante 15 minutos como elemento para macerar el chalote, convirtiendo cada bocado en "una pequeña bomba ácida" pero con un sabor más rebajado. El remate es un toque de agua tibia que los cocineros agregan a la vinagreta para rebajar su acidez. "El vinagre puro es demasiado fuerte, asalta las papilas gustativas. Queremos un aderezo para ensaladas tan sabroso y delicioso que puedas comerlo a cucharadas", señala uno de los dueños en el periódico norteamericano.

Esta genial ensalada verde se presenta apilando las distintas capas de lechuga una encima de otra y bañándolas en este singular aderezo. Una a una. Como el que crea un castillo de naipes con cuidado para que no se derrumbe tan sencilla y magnífica creación. De igual forma ocurre en uno de los platos más saludables que existen: la ensalada verde. En este caso, y según uno de los periódicos más importantes del mundo, "la mejor ensalada verde del mundo". 

     

viernes, 12 de junio de 2026

Tabúes alimenticios: porqué los musulmanes no comen cerdo ni nosotros perro

(Un texto de Miguel Ángel Sabadell en la revista Muy Interesante del 28 de abril de 2023)

Los norteamericanos no comen carne de caballo, los nórdicos no soportan los calamares en su tinta, nosotros no comemos perro y los judíos no prueban el cerdo. ¿De dónde vienen todos esos tabúes alimenticios?

Se cuenta que durante una recepción en la residencia del embajador británico en Pekín el ministro de Asuntos Exteriores chino expresó una gran admiración por la hembra de spaniel del embajador. Estaba embarazada y el embajador inglés le dice al ministro chino que se sentiría muy honrado si aceptara uno o dos cachorros como regalo. Cuatro meses más tarde dos juguetones cachorrillos llegan a la residencia del ministro. Semanas más tarde ambos hombres vuelven a coincidir en un acto oficial.

- ¿Qué le parecieron los cachorros?, preguntó el embajador.

- Estaban deliciosos, contestó el ministro.

A muchos de nosotros, y sobre todo a los amantes de los perros, les puede parecer repugnante comerse un perro. La razón, apunta el antropólogo Marvin Harris, no se encuentra en que sea nuestra mascota favorita, sino porque al ser carnívoros constituyen una fuente de carne ineficaz; los occidentales disponemos de toda una variedad de fuentes alternativas de alimentos de origen animal y los perros prestan numerosos servicios que tienen muchísimo más valor que su carne. Sin embargo, en culturas como la china, donde las fuentes de alimento animal no son muy variadas, el servicio de los perros no compensa el que hacen cuando se sirven cocinados junto a un tazón de arroz. Y según un restaurante pekinés, debe ser un plato exquisito: empleaba en la elaboración de sus platos del orden de 30 perros diarios.

En la Polinesia, y antes de la llegada de los europeos, los tahitianos, los hawaianos y los maoríes de Nueva Zelanda poseían perros que prácticamente acababan formando parte de la gastronomía típica de las islas. Los polinesios alojaban a algunos de sus perros en cabañas rodeadas de una cerca o bajo un árbol. A la mayor parte de ellos se les dejaba buscar su sustento entre los desperdicios mientras que unos pocos afortunados eran cebados con verduras y sobras de pescado. Incluso se les alimentaba a la fuerza sujetándolos boca arriba.

Delicatessen perruna

Estos perros alimentados con verduras eran para los polinesios una delicatessen, como para nosotros puede ser el cerdo alimentado sólo con bellota. La matanza del perro era muy parecida a la del cerdo en nuestros pueblos. Lo ataban por el hocico y lo estrangulaban con las manos o con un palo. Después lo destripaban, lo socarraban para quitarle el pelo, lo untaban con su sangre y lo metían en el horno. Eran tan buenos que las gentes de las islas debían compartirlo con sus dioses y los hawaianos pagaban sueldos, rentas e impuestos con canes. Y para los jefes maoríes, los mantos de piel canina eran los bienes hereditarios más preciados.

En circunstancias normales sólo los sacerdotes y nobles hawaianos y haitianos podían comer perro. Ni las mujeres ni los niños podían hacerlo, aunque los plebeyos tahitianos, tras un sacrificio, llevaban las sobras a su familia en secreto. Ahora bien, si una mujer maorí estaba embarazada y su antojo era carne de perro, el marido estaba en la obligación de proporcionársela.

Lamento que algún amante de los canes pueda haberse quedado horrorizado al imaginar que su querido compañero pudiera acabar en un plato rodeado de patatas asadas, pero esto nos demuestra que el motivo de nuestros amores no es, como diría Kant, un categórico universal.

Prohibido comer cerdo

La misma cara de horror pondrían los judíos si les colocamos ante un plato de jamón, una mariscada o, simplemente, un entrecot al roquefort. En el caso anterior nos parece horrible comernos a un perro porque nadie se come a su mascota –de igual modo, para los norteamericanos es impensable comer carne de caballo-. Pero en este caso la razón es religiosa. ¿Pero de dónde viene?

Esa ley divina contra el cerdo resulta sorprendente si tenemos en cuenta, como dice la sabiduría popular, que de tan porcino animal se aprovecha todo. Sin embargo, durante miles de años los rabinos han proporcionado las más variopintas justificaciones a las leyes alimentarias, a cada cual más ingeniosa. Por ejemplo, Aristea, en el siglo I a.C., decía que “las leyes dietéticas son éticas en su propósito, ya que abstenerse de comer sangre domina el instinto que lleva al hombre a la violencia… el mandamiento de no consumir aves de presa estaba destinado a demostrar que el hombre no debe atacar a otros hombres”. Curiosamente, muchos vegetarianos de hoy en día argumentan lo mismo.

Isaac Ben Moses Arama decía que “la razón que se halla detrás de todas las prohibiciones dietéticas no es que se pueda causar algún daño al cuerpo, sino que estos alimentos mancillan y contaminan el alma y turban las facultades intelectuales”. Maimónides escribió que “la razón por la cual la Ley prohíbe la carne de cerdo se halla tanto en los hábitos como aquello que come el animal, que son cosas muy sucias y repugnantes”. Incluso muchos judíos de hoy en día piensan que se promulgaron como medida de salud pública para prevenir la triquinosis.

¿Mandato divino o prevención de enfermedades?

Pero como señala el antropólogo Marvin Harris en su excelente libro Bueno para comer, bastaba con que la Ley previniera en contra de una cocción insuficiente de la carne. Además, la carne de vacuno más cocinada transmite con frecuencia la tenia y tanto éste como el ovino y el caprino transmiten la brucelosis y el ántrax. Para Harris esta prohibición entronca más bien en que judíos y musulmanes son tribus de desierto y los cerdos son animales de bosque. En un entorno de escasez de frutos secos, verduras y frutas sería de locos alimentar a un animal con lo que es tu propia comida: mejor apañarse con cabras y ovejas que subsisten con las pocas plantas que pueden encontrar en el desierto. Claro que esta hipótesis de Harris no lo explica todo: en las tórridas arenas de Judea y Palestina difícilmente se puede poner uno a pescar ostras y mejillones, que también está prohibidos.

Por su parte, el psicólogo Steven Pinker es un poco más cínico. Su punto de vista parte de la observación obvia de que los tabúes alimentarios son marcadores étnicos. De ahí se sigue que si no puedo comer con alguien, entonces no puedo ser su amigo. Es más, teniendo en cuenta que si eliminas un alimento de la dieta éste puede llegar a convertirse en repugnante, el grupo se protege de posibles desertores. “¿A dónde voy a ir si los de al lado comen cosas tan asquerosas como saltamontes y hormigas?”. Convertir la ausencia en aversión disuade al más pintado a intimar con el enemigo. Romeo y Julieta no se habrían enamorado si los hábitos alimenticios de Montesco y Capuletos hubieran sido totalmente diferentes…

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