lunes, 16 de junio de 2014

Calçots



(Extraído de un texto de Alejandro Toquero en el suplemento gastronómico del Heraldo de Aragón del 14 de diciembre de 2013)

[…] «Los calçots no son ni más ni menos que una cebolla tierna –asegura [Iván Maza,  al frente del restaurante Neguri, junto a la Fuente de la Junquera]-, una variedad con unos toques dulzones cuyos tallos se comen jóvenes». Los entendidos, especialmente en la Indicación Geográfica Protegida Calçot de Valls, en Tarragona, dirían que tiene que ser la cebolla allium cepa, también conocida como blanca tardana de Lérida.

[…] la temporada, que abarca los meses de noviembre a abril. […]  Gabriel [Soguero, uno de los responsables de la empresa Delcampo&más] conoce bien el largo proceso que exige el cultivo de los calçots. Las semillas se plantan aproximadamente en diciembre y crecen durante dos meses hasta convertirse en plantel, que es el que en febrero o marzo tiene que plantarse en la tierra para dar tiempo a que crezcan las cebollas. Llegado el mes de junio o julio se sacan y se dejan secar. A partir de septiembre, los bulbos que se han arrancado vuelven a enterrarse para que se terminen de hacer y tener, finalmente, la apariencia de un puerro. […]   

El final de la temporada suele llegar con la presencia de las primeras 'trompas', es decir, de alguna hoja más dura que las demás, donde se contiene la semilla. En definitiva, cuando empiezan a espigar, el tiempo de los calçots va llegando a su fin.

A la hora de cocinarlos, no hay una única manera, pero Iván Maza combina las dos que probablemente dan mejores resultados: poniéndolos al fuego vivo sobre la llama y terminándolos al horno. «Hay que dejar que la capa exterior se queme bien por los dos lados, mientras que el golpe final de horno ayuda a que se reblandezcan y su textura sea más agradable», comenta. Pero hay quien también los hace con un alambre o sobre una parrilla, aunque la tradición dice que tiene que haber un contacto directo del fuego con el producto, de forma que se lleven a la mesa totalmente ennegrecidos.

Así es como el comensal los tiene que recibir. […] la última fase, la de su degustación, también tiene su ritual. A la hora de ponerlos al fuego, se aconseja no cortar las raíces antes de cocinarlos, ya que estas se queman y esa parte final nos va a servir para pelarlos mejor. Otro motivo es que por ahí se puede escapar mucha agua y también corremos el riesgo de que la punta se calcine.

Para comerlos, hay que buscar las hojas centrales del bulbo con la mano derecha y, la izquierda, ponerla donde están las raíces. En el momento que lo tenemos bien cogido, solo hay que hacer una pequeña presión en la parte final y estirar suavemente de las hojas. Al descubrir los pliegues interiores, veremos que la punta del calçot está tierna y sin quemar.

Antes de comerlo, tan importante como que esté caliente y bien hecho, es la salsa con la que se acompaña su degustación. En general, casi siempre se opta por la salsa romesco, a ser posible casera. […] 

Hay que usar babero, aunque sea de usar y tirar
Disfrutar de una buena calçotada tiene su liturgia. […] el riesgo de mancharse al comer los calçots es bastante alto. Hay que tener en cuenta que los calçots llegan a la mesa con la primera capa quemada y hay que retirarla con la mano. […] los puristas tienen muy claro que hay que ensuciarse las manos. Tras desenfundar el bulbo, ya solo queda pasarlo por la salsa romesco y llevárselo a la boca con las propias manos. Eso sí, con cuidado de que no salpique. Y ya solo queda disfrutar, y, si es en buena compañía, mucho mejor.

lunes, 9 de junio de 2014

Irlanda y la Guiness



(Un texto de Juan Barbacil en el suplemento gastronómico del Heraldo de Aragón del 14 de diciembre de 2013)

En la década de 1920 la agencia publicitaria británica S. H. Benson hizo una encuesta entre los consumidores para determinar la razón por su preferencia por la Guinness. «Me sienta bien», fue la respuesta, y esta fue la base de la publicidad del producto durante muchos años.

La cerveza Guinness es para los irlandeses todo un símbolo nacional. Es realmente rara la ocasión en la que una bebida alcohólica se identifica con una nación y este es un caso. Esta cerveza negra, de estilo stout, lleva compartiendo vida y alegrías con Dublín desde 1725 y hoy forma parte imprescindible del paisaje urbano de la capital, pero no sólo eso: es también parte imprescindible en cualquier pub, aliño alimenticio y reunión familiar.

La fábrica (la St. James's Gate Brewery) construida en 1759, es además una joya arquitectónica que acompaña a la perfección a la cerveza y que se sitúa en el centro de la ciudad. A su función cervecera hoy podemos sumar una nueva: la de haberse convertido en un interesantísimo museo.

El edificio construido a base de ladrillo, acero y cristal, ofrece un marco museístico desde el cual podemos contemplar la muy atractiva colección de objetos de publicidad de Guinness (muy interesante), su 'receta' y los diferentes tipos de cerveza.

La visita culmina en lo alto del edificio, en el famosísimo Gravity Bar, situado en el 7º piso desde el cual se ve una panorámica de 360' sobre Dublín. La pinta que te ofrecen al llegar allí va incluida con la entrada, así que no debe tirarse. Y por supuesto está la socorrida tienda de regalos donde se puede comprar algo de recuerdo.

Anécdotas. La vida de los irlandeses está tan unida a la cerveza Guinness que hay muchísimas curiosidades acerca de la misma. Por ejemplo está documentado que en 1759 Guinness alquiló el solar por 45 libras al año durante 9.000 años... y aún sigue así. También destaca el hecho de que Guinness registró la lira como símbolo mucho antes que existiera el Estado irlandés. Es por eso que cuando el Estado quiso usar la lira como símbolo patrio tuvo que voltearla, para no infringir el copyright de Guinness. Por otra parte, en el verano de 2007 saltó a la prensa la noticia sobre un posible traslado de la fábrica al exterior, pero nunca fue así. De hecho, con más de 4.000.000 de visitas al año, es, según sus propietarios, el monumento más visitado de lrlanda. Y el dato definitivo nos lo da en hecho de que en 1910 uno de cada 10 dublineses trabajaba para Guinness.

Pero hay más historias, nunca se terminan, acerca de esta mítica marca cervecera. Así, se dice que la primera pinta de Guinness fue servida en Celbridge, el pueblo natal de Arthur Guinness, en la provincia de Kildare. El local estaba situado en el mismo lugar donde hoy se encuentra el pub conocido como Mucky Duck. Arthur Guinness se casó con Olivia Whitmore, con la que tuvo la friolera de ¡21 hijos! Durante más de 20 años, Arthur se especializó en la producción de ale beer (cerveza rubia) antes de comenzar sus experimentos con las cervezas negras (porter y stout).
Los dublineses (y otros turistas presentes en la ciudad cada día) adoran la cerveza negra más famosa de Irlanda: cada semana 9.800 pintas son servidas cada hora en los locales que se encuentran en el Rive del Liffey desde las 17:50h del viernes hasta las 3:00 del siguiente lunes. Se dice que hasta las donaciones de sangre en Dublín, animan a la gente con la promesa de una pinta de Guinness gratis: ¡para recuperar el hierro perdido!

Resulta curioso saber que el titulo Record Guinness deriva de la Guinness Brewery, de la cual el señor Hugh Beaver, creador de la famosa colección de récords, era administrador delegado.

Cada año en el mundo se producen unos 850 millones de litros de cerveza Guinness (1,8 millones de pintas) consumidas en más de 100 países diferentes. Solo en la cervecería Guinness de Dublín trabajan más de 3.000 personas.

martes, 3 de junio de 2014

Parmesano ¿de Wisconsin?



(Un texto de Elena Hita en el suplemento económico de El Mundo del 16 de marzo de 2014)

El parmesano de Wisconsin no es parmesano. Ha empezado con los quesos, pero amenaza con extenderse a la naranja valenciana, al prosciutto italiano o a la salsa boloñesa. En el marco de la negociación del Tratado de Libre Comercio entre EEUU y Europa, el Viejo Continente exige a los productores de quesos del otro lado del Atlántico que cambien las etiquetas de aquellos lácteos con denominación de origen. Porque el parmesano es de Parma, el gorgonzola, de Milán, y el feta, de Grecia; cualquier variedad de queso con denominación de origen fabricado en EEUU tendrá que llamarse de otra manera. Los fabricantes estadounidenses, con el gigante Kraft a la cabeza, están haciendo lobby para no llegar tan lejos.

viernes, 16 de mayo de 2014

De postre, bichos



¿Cómo será la cocina del futuro? En el blog Cocina de vanguardia ponen un pie en la próxima década y nos traen recetas e ingredientes nuevos o curiosos electrodomésticos con las funciones más diversas. Para terminar, no podíamos dejar de lado una vertiente culinaria que para algunos puede ser repugnante, pero que forma parte de la tradición gastronómica de algunos pueblos. Hablamos de cocinar con insectos. En el portal Arecetas.com hay un apartado con platos para sorprender a tus invitados. ¿Qué tal unas hormigas estofadas o un pan hecho con gusanos del plátano? 

http://cocina-de-vanguardia.blogspot.com

miércoles, 14 de mayo de 2014

Un mundo de sabores



La cocina japonesa está de moda y la página www.sushi.com.es una completa guía sobre el modo de preparación y las variedades de este exquisito manjar hecho con pescado crudo. Para los que prefieran una cocina más racial, en ikuska.com encontrarán recetas del continente africano, divididas por regiones y paises. Si aún no sabe que en Turquía no sólo comen kebabs, visite Estambul-online, con un apartado especifico centrado en la gastronomía de ese país a caballo entre Europa y Asia. Y, si le va el calorcito, el portal Red caribe también cuenta con un apartado sobre cocina caribeña. 

www.ikuska.com/Africa/
Gastronomia/index.htm
www.estambul-online.com/gastronomia.htm
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