viernes, 30 de enero de 2026

Ajo y aceite, el Mediterráneo en salsera

(Un texto de Caius Apicius en el Heraldo de Aragón del 10 de enero de 2015)

El gastrónomo Caius Apicius nos ilustra sobre una de las salsas más apreciadas de la cocina española, la que se hace con ajo y aceite. Se puede enriquecer con huevo y, en algunas comarcas aragonesas, hasta con patata cocida (ajaceite).

Antes de que la creatividad desbordante de los cocineros mediáticos acabase, o al menos lo intentase, con la cocina clásica, la cocina tradicional, solía decirse que donde se apreciaba la calidad de un cocinero era en sus salsas: una salsa, decíamos, es el alma de un guiso.

La teoría y práctica de las salsas era asignatura fundamental en el aprendizaje de todo chef que se preciase. Y, para empezar, debía dominar las que se llamaban salsas madres: desde una mahonesa a una española, pasando por bechameles, salsas de tomate, alemanas, holandesa...

Hoy vamos a fijarnos en una de esas salsas madre, aunque por la cantidad de derivados que han surgido de ella deberíamos llamarla 'salsa abuela'. Es simple de concepto, no tanto de ejecución y lo indudable es que se trata de una salsa absolutamente mediterránea, pues se basa en dos productos indispensables en esa cocina: aceite de oliva y ajo.

El aceite de oliva, que los griegos consideraron un regalo de la diosa Atenea y otras culturas le adjudicaron también origen divino, está presente en la cocina de toda la cuenca mediterránea. El olivo forma, con la vid y el trigo, la que hoy llamaríamos troika de plantas mediterráneas fundamentales.

Olivo, vid y trigo fueron emblemas de la civilización romana, que llevó consigo hasta la máxima expansión de Roma; de hecho, esa expansión se detuvo allí donde fue imposible el cultivo de las tres plantas (el océano, los desiertos...) Pero al igual que los tres mosqueteros eran cuatro, la trilogía botánica del Mare Nostrum tenía su D'Artagnan: el ajo.

El ajo no despierta sentimientos unánimes en todo el mundo. Hay que reconocer su agresividad, que no gusta a todos. A los mediterráneos, en general, sí, y lo consideran un elemento imprescindible en la cocina. Hay que saber usarlo con tiento, desde luego: su rastro es indeleble durante mucho tiempo.

Aceite y ajo, o ajo y aceite, en catalán all i oli, que dio paso al castellano alioli. La idea es, ya decimos, sencillísima: se trata de ligar en el mortero ajo con aceite; el ajo se machaca, y se va añadiendo poco a poco, a hilo, el aceite de oliva necesario para ligar la salsa, ideal para muchos pescados y arroces marineros, entre otras cosas.

¿Problema? Que, pese a su carácter de iconos de la cocina mediterránea, no es tan fácil conseguir que aceite y ajo se decidan a ligar por las buenas: suele requerir el uso de todas las dotes de convencimiento del ejecutor, es decir, que hay que trabajársela muy bien... y muchas veces acaba cortándose.

Por eso no es lo más habitual que le pongan a uno un alioli auténtico, aunque la receta lo proclame así. Se suele domar. Y la forma más frecuente y fácil de hacerlo es añadir al binomio ajoaceite una yema de huevo. Eso sí que liga con facilidad: el trío se entiende mucho mejor que la pareja. La salsa resultante es más untuosa, y hasta más atractiva a la vista.

LA MAHONESA. Ésta sí que es una salsa madre. Su hija más conocida, la que llamamos mayonesa o mahonesa (se suele sostener que esta salsa nació en Mahón, en la isla de Menorca, en el siglo XVIII, cuando cambió varias veces de manos y fue española, inglesa, francesa, nuevamente inglesa y finalmente otra vez española).

Es posible que naciera en Menorca... como pudo haber nacido en cualquier rincón del Mediterráneo. Una mayonesa no es más que un alioli al que se ha añadido huevo para facilitar su ligazón y al que, en cierto e indeterminado momento, se le suprimió el ajo para contentar a todos los paladares. Tan fácil como eso; pero, de una u otra forma, ahí está el origen de una de las salsas más populares de la civilización occidental. Puro Mediterráneo... apto para todos los paladares.

martes, 27 de enero de 2026

Estrella Damm, cerveza de 1876

 

(Un texto de Juan Barbacil en el Heraldo de Aragón del 10 de enero de 2015)

Estrella Damm es una cerveza elaborada según la receta de 1876. Se caracteriza por incluir en su receta arroz de la variedad de grano redondo, un ingrediente de tradición mediterránea. Cuenta con numerosos premios internacionales entre los que destaca The World Beer Championship 2004 celebrado en Chicago.

Estrella Damm es un clásico de las cervezas españolas y está elaborada según la receta de 1876 que incluye arroz de la variedad de grano redondo, un ingrediente mediterráneo que es característico de esta cerveza. Para su elaboración continúan haciendo su propia malta en Lérida, lo que les convierte en una de las pocas cerveceras de España y del mundo que elabora toda la malta de cebada en su propia maltería.

Dorada con tonos ámbar y reflejos verdosos. La espuma es de color crudo y de larga presencia. En nariz destacan las especias y notas de torrefacto. En boca es suave y destaca el sabor a cereal. La viveza de la acidez la hace inminente fresca. El tono amargo al final de la boca le da un largo post-gusto. La temperatura ideal para tomar la Estrella Damm es de 4 a 6 grados. Es recomendable tomar esta cerveza en copa ligeramente cerrada por la parte superior.

Esta cerveza es tipo lager. Este estilo de cerveza se caracteriza por ser de baja fermentación y además por la densidad del mosto, las mezclas de malta, el lúpulo utilizado y las formas específicas de elaboración, que determinan los distintos estilos de lager. Hoy en día es la forma más habitual de elaborar cerveza en todo el mundo, siendo el estilo pilsen el más conocido. Estas cervezas surgieron a mediados del siglo XX gracias al desarrollo de la refrigeración artificial y a la investigación de Pasteur para aislar un cultivo de levadura que fermentara en la parte baja de los tanques y al trabajo de varios cerveceros centroeuropeos.

Varios siglos antes los productores de cerveza de Baviera y Bohemia ya habían observado que guardando la cerveza en cuevas muy frías o heladas, esta se conservaba y sin estropearse durante el verano, temporada en la que no se podía elaborar debido al calor. Además, la levadura se hundía al fondo de los tanques y continuaba transformando el azúcar en alcohol al terminar la fermentación. De ahí el origen del término lager, que significa guardar o almacenar en alemán.

Se trata de una cerveza que cuenta con premios como el de Viena 1904, Londres 1905, Múnich 1906, Paris 1964, The World Beer Championship 1998 celebrado Australia o The World Beer Championship 2004 celebrado en Chicago.

LOS INICIOS EN BARCELONA. El origen de la empresa cervecera que la fabrica se remonta a 1872, cuando August Kuentzmann Damm y su mujer Melanie abandonaron Alsacia debido a la guerra entre Francia y Prusia. Eligieron Barcelona para vivir ya que a finales del siglo XVIII en Alsacia ya se hablaba de las posibilidades que ofrecían los países mediterráneos. Estos países eran famosos por su clima, su gastronomía y su calidad de vida. Por este motivo, en1876 August fundó su empresa cervecera para continuar con su pasión, hacer cerveza. Esta tradición ha sido continuada por sus hijos y sus nietos. Hasta hoy, son ya once generaciones de maestros cerveceros.

viernes, 23 de enero de 2026

Repollo: una col barata, saludable y que cunde mucho

(Un texto de Alejandro Toquero en el Heraldo de Aragón del 10 de enero de 2015)

A partir de una especie silvestre conocida desde hace siglos, el repollo o col repollo ha ido evolucionando mediante cruces y un proceso de selección hasta llegar a las diferentes variedades que existen hoy en día. En cualquier caso, repollo es el término más utilizado para hacer referencia a determinadas coles de hoja que se diferencian por pequeños matices.

Javier Mené, distribuidor de frutas y hortalizas, nos va a ayudar a conocer y a distinguir las más populares. Entre las muy parecidas por su aspecto básicamente hay tres: la col de Milán o de hoja rizada, el repollo y la berza. La primera, según este experto, "es una de las que más gusta en Aragón; el cogollo es más pequeño que el de las otras dos, menos denso, y sus hojas muy rizadas presentan una tonalidad verde oscura".

Las diferencias del repollo y berza son más sutiles. "El repollo tradicional tiene la hoja algo más arrugada y verde que la de berza, cuya piel es lisa y fina -explica Javier Mené-; esta última, además, es una denominación que se utiliza fundamentalmente en el norte de España y su hoja presenta una tonalidad blanquecina; en los dos casos el cogollo es más grande, duro y compacto que el de la col rizada".Final del formulario

La familia de las crucíferas es grande y dentro de ella hay otras variedades muy conocidas como la col de Bruselas, la lombarda o la emergente col china, pero tal vez las tres más populares y consumidas son las ya reseñadas. Además de tener una apariencia similar, se parecen en algo más. Y es que bien podría decirse que bajo el nombre de repollo se esconde la idea de una hortaliza muy popular, asociada a una cocina modesta y un tanto desdeñada en las mesas mejor vestidas o en la gastronomía de un cierto nivel. De hecho, difícilmente encontraremos coles de hoja en las cartas de los restaurantes, excepto en los cocidos, donde no suelen faltar.

Para Javier Mené, hay al menos tres argumentos que deben animar a los consumidores a recurrir a esta hortaliza: El invierno es el mejor momento para su consumo. Su precio es bastante asequible. Se trata de una gran fuente de salud. De hecho, es un alimento poco calórico y su contenido en fibra es alto, así que tras los excesos navideños es un buen depurativo para limpiar el organismo.

Olga Isla, de la frutería Isla, tiene claro que "siempre que se pueda hay que apostar por los productos de temporada y las distintas variedades de coles se encuentran ahora en su mejor momento, cuando llega el frío y más apetece acudir a estas hortalizas; especialmente la col de hoja rizada que se cultiva en la huerta de Zaragoza, que es ahora cuando puede ver".

Además, frente a otras verduras, Olga hace hincapié en el precio: "Siempre recomiendo las coles de hoja a la clientela cuando, por ejemplo, hay quien se queja de que las judías verdes están caras". "El kilo de repollo prosigue prácticamente nunca supera el euro, así que una buena pieza da de sí para que coma una familia de forma económica y saludable, ya que apenas tiene desperdicio". Estos días, en el mostrador de este establecimiento, ubicado en la avenida de América, 83, se pueden contemplar hermosos ejemplares de repollo.

En Aragón, la preparación más popular, igual que sucede con verduras como las acelgas, pasa por acompañar el repollo con patatas cocidas. Y para animar la receta, un sencillo refrito de ajos con un poco de pimentón añadiéndolo por encima; o mejorarlo incorporando panceta o bacón. Como cualquier verdura, la cocción es la técnica más empleada para su consumo. Eso sí, teniendo en cuenta que hay que procurar dejar la col al dente, ya que si la cocemos en exceso perderá buena parte de sus nutrientes.

Es a la hora de cocer esta hortaliza y en general la gran familia de las crucíferas cuando se pone en evidencia uno de los pocos inconvenientes que tiene su consumo. Para mucha gente, el fuerte olor que se produce durante la cocción resulta desagradable, aunque Javier Mené opina que es mucho más evidente en el caso, por ejemplo, de la coliflor, que de las coles de hoja.

Cuatro trucos para mitigar el fuerte olor que desprende la col durante la cocción

No debe ser esta una cuestión menor porque son unos cuantos los métodos que habitualmente se sugieren para mitigar el problema. Por ejemplo, añadir un trozo de pan al agua; empapar un trapo con vinagre y usarlo para tapar la olla; añadir una cucharada de comino molido al agua o recurrir a una rama de apio, que además aporta matices muy interesantes.

En cualquier caso, sus propiedades saludables compensan de largo este inconveniente, especialmente su eficacia para aliviar las digestiones pesadas. Prueba de ello es que el repollo está muy presente en la coquinaria tradicional suavizando recetas contundentes, como los cocidos cargados de carnes, embutidos y tocino.

Chucrut

Además de los usos más tradicionales que se le suelen dar en España, el repollo está muy presente en la gastronomía centroeuropea. Desde Francia hasta Rusia es muy habitual encontrarse con esta col fermentada acompañando carnes y embutidos. El chucrut, como así se denomina este producto, significa col agria. Su origen lo encontramos en el siglo XIII, cuando los mongoles expandieron su imperio hacia el oeste, necesitando recursos para mantener a las tropas en buenas condiciones. Precisamente, la col macerada y fermentada en salmuera facilitaba la conservación duradera del repollo, manteniendo buena parte de sus propiedades para ser consumida en estas largas expediciones.

Hoy en día, esta preparación ha ganado seguidores en todo el mundo, sobre todo como acompañamiento de salchichas de calidad o de carnes de ternera y de cerdo como el codillo asado. Cada vez más establecimientos apuestan por estos productos y la cervecería La Cebada de Zaragoza es uno de ellos.

La cocinera Pilar Pérez explica cómo preparar una receta de codillo con chucrut, que en su caso acompaña de un refrito de bacón, cebolla, manzana, laurel y pimienta negra, terminando de cocinarlo con cerveza. "También se puede emplear vino blanco, que le da muy buen sabor a la col fermentada", explica Pilar, que al trabajarlo así busca un producto final suave, no tan ácido, y fácil de comer.

Habitualmente, ella adquiere el chucrut elaborado ya que hoy en día se puede encontrar de buena calidad, pero para quienes deseen hacer su versión casera ofrece el paso a paso que hay que seguir. La cocinera comenta que se elabora con coles finamente picadas que se depositan en un frasco de cristal, con agua mineral, sal (para deshidratar la verdura) y vinagre. "Se tapa el frasco, pero no de manera hermética, ya que se debe dejar salir parte del líquido en el proceso de fermentación, durante el cual aparecen hongos en la superficie que deben ser eliminados totalmente una vez preparado", asegura. Finalmente, se deja de cinco a siete días en reposo en un lugar oscuro a unos 20 grados. Pasado este tiempo ya se puede consumir.

Cremas, ensaladas y trucos para los niños

Entre otras posibilidades gastronómicas, el repollo y otras coles de hoja admiten su presencia en diferentes cremas y salteados, y las hojas más tiernas se pueden consumir crudas en ensalada. Para ello, lo mejor es picarlas finas y aderezarlas con aceite de oliva, limón y vinagre.

Además, a la hora de incorporar esta hortaliza a la dieta de los más pequeños siempre podemos recurrir a diversas salsas como una bechamel, mayonesa o una salsa de queso. Igualmente, se puede probar a introducir poco a poco algún trozo de repollo en platos de legumbre, arroz o pasta. Sus hojas también pueden emplearse como envoltorio para elaborar, por ejemplo, unos interesantes rollitos de arroz y verdura.

En cuanto a los estilos de chucrut, el europeo es un acompañamiento perfecto, muy estimulante, para carnes fuertes. Una preparación similar es el kimchi coreano, que es más fuerte y aporta sabor al insípido arroz que soporta la dieta principal de aquellas latitudes asiáticas. Mientras que el chucrut es más agrio y aromático, el kimchi es más crujiente y hormigueante en el paladar. Este se elabora, además de con col y sal, con guindillas, ajos y salsa de pescado.

martes, 20 de enero de 2026

Berza jerezana

(Leído el el diariodejerez.com)

Se denomina berza jerezana al cocido o potaje propio de la provincia de Cádiz y, en particular, de Jerez de la Frontera, otorgándole el nombre más conocido por ser principalmente popular y arraigado en la quinta ciudad más importante de Andalucía.

Se trata de un plato de origen campesino, con principal arraigo en la Campiña de Jerez, tradicionalmente vinculado con la gastronomía gitana. Antaño era un guiso algo rudimentario, elaborado con ingredientes de la zona y que, en tiempos de escasez servía a muchas familias para salir adelante. Con el tiempo se ha ido ennobleciendo y está presente en la mayoría de los restaurantes, principalmente en otoño e invierno, hasta llegar a ser una de las joyas de Jerez, Capital Española de la Gastronomía 2026.

 

viernes, 16 de enero de 2026

La broma de la gastronomía

(La columna de Guilermo Fatás en el Heraldo de Aragón del 20 de noviembre de 2016)

Una confusión creciente, que más puede atribuirse a ignorancia que a mala fe, pero en la que también hay dosis de grosera pillería, va convenciendo al público más sencillo de que cocina y gastronomía son la misma cosa: cualquier cocinero pasa por 'chef' (a diario veo un letrero donde se anuncia incluso un ‘cheff') y el léxico de muchos menús harto vulgares emula al de un ‘cordon bleu' de la alta escuela parisina creada en 1895, el año natal de HERALDO. Asombra comprobar que por toda España han proliferado las 'gastronomías' sin gastrónomos.

Sin gastronomía puede vivirse muy bien; pero sin cocina, o con mala cocina, la vida es mortificante. (Esto se refiere, claro, a los que tienen qué comer, pues este perro mundo abunda en quienes no aspiran a disponer no ya de algo cocinado, sino comestible, sin más).

Cocina y gastronomía

La gastronomía y la cocina tradicional tienen coincidencias espontáneas, pero numéricamente son irrelevantes. No hay duda de que, entre nosotros, se ha logrado un nivel apreciable de buena cocina. Lo suyo ha costado, porque ello requiere no solo formar a quien cocina, sino educar al comensal, menester mucho más laborioso y problemático. Hay, y ya hace tiempo, buena cocina aragonesa, pero la gastronomía de Aragón está en un estadio muy incipiente, si ha de medírsela por los estándares internacionales.

La cocina gustosa y bien elaborada con productos saludables y sabrosos es inmemorial. Las ciencias que tienen que ver con la nutrición y el sabor han contribuido a mejorarla en términos de higiene y satisfacción fisiológica. Pero la gastronomía nació por un camino que, si bien incluye la cocina, la desborda ampliamente.

Con buen humor

La palabra es un neologismo, formado a partir de dos voces griegas. Viene a significar 'regulación del estómago', pues 'nomos' es norma. Similar es astronomía (estudia el funcionamiento regular de los astros); o autonomía (la norma por la que uno mismo actúa o se gobierna). El nombre ya no llama la atención y ha logrado prestigio a lo largo de dos siglos, pero es un concepto, si bien se mira, bastante absurdo: la 'normativa estomacal' de por sí no tiene relación directa con el paladar, el olfato, la vista y el tacto.

El motivo de esta incongruencia viene del origen mismo del vocablo, que fue una broma, un chiste culto y literario del poeta francés Joseph Berchoux, de agitada biografía, pues (sobre)vivió en los días sangrientos de la Revolución Francesa.

En 1801 publicó unos versos lúdicos, titulados, para suscitar la sonrisa, 'La Gastronomie'. En el poema, dividido en cuatro 'cantos', abogaba por disfrutar de la mesa en buena compañía y con espíritu hedonista. No era, pues, solo cosa de comer y beber. Añadió un puñado de notas, donde habla lo mismo del griego Plutarco que del rey de Prusia, más valiosas y amenas que el poema. No le conozco apenas lectores. Predicó el ‘aimable banquet', como medio de cultivar (y cautivar) a los amigos. Todo había de ser grato: decoración, lugar, ambiente y ajuar, para llegar a disfrutar «en suave embriaguez» de esas divagaciones poco razonables con las que se consolida la amistad.

El militar bilbaíno José de Urcullu, lo tradujo en verso en 1820: «(...) El modo de adornar un gran convite, / cómo aumentarse deben los placeres; / gozar y eternizar las amistades, / en blanda suspensión embebecerse (...) / En el lugar pondré que se merece / entre las bellas artes, aquel arte / que trata de cocina y sus deleites». Tal es la partida de nacimiento de la gastronomía. Ni debe confundirse con la cocina -sin la que, claro, no puede existir-, ni nació como una ciencia extravagante o esotérica, apta solo para eximios gastroquímicos, deconstructores, extravagantes y fanáticos de innovar por innovar.

Gastronomía incipiente

Hay una joven (1995) Academia Aragonesa de Gastronomía. Su cuarto presidente (el primero fue Antonio Beltrán), Ángel González Vera, es experto en eleotecnia y en borraja. José M. Pisa ha publicado clásicos actuales e históricos. Son de referencia los comentarios de Francisco Abad y de Darío Vidal, que ahora vive recoleto. Y vale la pena seguir las labores de Juan Barbacil o el suplemento 'Con mucho gusto', que coordina en HERALDO José Luis Solanilla. Hay un plus estimulante en este incipiente paisaje: Martínez Urtasun, Eduardo Bueso, Jesús Solanas, M. Á. Vicente, etc.

En fin, acaba de celebrarse un Foro sobre Gastronomía y Salud, que HERALDO ha convocado por segundo año. La clave de su éxito aparece en la letra pequeña, en el callado comité científico donde están Rosa Oria, Manuel Toharia, Toni Massanes, José Miguel Mulet... Porque, como en la buena cocina y en la gastronomía que la estudia y desarrolla la elección de los ingredientes apropiados es un primer factor fundamental. Que aproveche.

martes, 13 de enero de 2026

Hervir, cocer, escalfar y escaldar: las cuatro técnicas que poca gente diferencia

(Un texto de Adrián Roque en eldiario.es del 23 de noviembre de 2025)

En la cocina todos creemos que dominamos lo básico, pero ¿sabríais distinguir estos términos? 

En la cocina todos creemos que dominamos lo básico… hasta que llega el momento de precisar vocabulario. Y ahí empiezan los titubeos: “¿Esto era escaldar o escalfar?”“¿blanquear no era lo mismo que hervir?”“¿cocer y hervir son sinónimos?”. Spoiler: no lo son. 

Las cuatro técnicas utilizan agua caliente, sí, pero cada una tiene su función, su temperatura y su efecto particular sobre el alimento. Y cuando conoces sus diferencias, tus platos —desde una verdura verde esmeralda hasta un huevo poché perfecto— dejan de ser “caseros” y empiezan a ser “de chef”. 

Aquí van, claras y sin rodeos.

Hervir: cuando el agua borbotea sin pudor

Hervir es el modo más básico de cocinar con agua: meter el ingrediente en un líquido que llega a los 100 °C, cuando las burbujas suben sin descanso y parece que aquello está a punto de escaparse de la olla.

Sirve para cocinar por completo lo que metes dentro: pasta, legumbres, verduras, carnes… todo lo que necesite tiempo y calor constante. 

La ventaja: el calor envuelve el alimento por igual.

La desventaja: muchas vitaminas hidrosolubles se quedan en el agua. Solución: úsala luego para una sopa, una crema o un caldo. Nada se tira.

Escalfar: la cocina suave para quienes respetan el producto

Escalfar es lo contrario a ese hervor salvaje. Aquí el agua no llega a burbujear. Se queda entre 65 y 80 °C, con un movimiento casi imperceptible, perfecto para cocinar con elegancia.

El ejemplo universal: los huevos poché.

La clara se abraza a la yema, que queda cremosa, brillante, perfecta.

Pero no solo sirve para huevos: también funciona de maravilla con merluza, salmón, peras, manzanas o cualquier producto delicado. Escalfar evita que se rompan, se resequen o se endurezcan.

Es la técnica para quien quiere cocinar sin violencia.

Escaldar: un chapuzón rápido que cambia tu receta

Escaldar es un “entro y salgo” en agua hirviendo. Unos segundos o un minuto, no más. Y después, baño de agua con hielo.

¿El objetivo? Fijar el color, aflojar la piel o preparar el alimento para otro proceso.

Ejemplos clásicos:

  • Pelar tomates sin sufrir.
  • Conseguir que unas judías verdes congelen sin perder ni el color ni la textura.
  • Suavizar frutas que luego convertirás en compota.

Escaldar es breve y muy eficaz. Es el bofetón de calor que despierta al ingrediente sin cocinarlo del todo. 

Blanquear: limpiar, desespumar, suavizar

Aquí mucha gente confunde términos. Blanquear no es escaldar, aunque se parezcan.

Blanquear consiste en:

  1. Poner el alimento en agua fría.
  2. Llevarlo a ebullición.
  3. Retirarlo a los pocos minutos.

Esta técnica elimina impurezas y suaviza sabores fuertes. Por eso se usa sobre todo para: 

  • Huesos, carnes y casquería, antes de hacer un caldo más limpio.
  • Verduras potentes como coles o acelgas, cuando quieres quitarles ese golpe de intensidad antes de saltearlas o guisarlas.

Es la técnica que hará que tus fondos salgan transparentes y que tus verduras de sabor intenso no dominen todo el plato. 

En resumen, ¿cuándo sirve cada técnica?

  • Hervir → Cuando quieres cocinar por completo: pastas, legumbres, sopas, verduras.
  • Escalfar → Para alimentos frágiles, jugosos y delicados: huevos, pescados, frutas.
  • Escaldar → Para fijar color, pelar o preparar el ingrediente para otro proceso.
  • Blanquear → Para limpiar, desespumar o suavizar sabores antes de seguir cocinando.

Cuatro técnicas, cuatro resultados distintos y una conclusión sencilla: dominar el agua caliente es media cocina ganada. Tu olla, a partir de hoy, trabajará mejor que nunca.

 

 

 

 

 

viernes, 9 de enero de 2026

Un vino para cada cena exótica

(Un texto de Celia Lorente leído en la revista Tiempo del 12 de febrero de 2016)

Cuando nos enfrentamos a cocinas de otros lugares del mundo es difícil saber qué tinto, blanco o espumoso es el más apropiado. ¿Qué vino marida mejor con la cocina tailandesa? ¿Y con la india? El director técnico y enólogo de Vino-selección, Jaime Bermúdez, ha escogido un total de seis referencias -entre champanes, cavas, tintos y blancos- perfectas para maridar con platos de todo el mundo.

TAILANDESA: CHAMPÁN

Una cocina caracterizada por el uso del picante y, sobre todo, de las especias, marida bien con un buen champán por la facilidad del carbónico para limpiar sabores. Como un Bollinger Special Cuvée, un champán francés elaborado a partir de los vinos del año y de una proporción mayoritaria de vinos de reserva. De burbuja finísima, marida a la perfección con la cocina tailandesa. Un acompañante ideal de los platos tai con el que disfrutar tanto de las notas del champán como de esta típica cocina.

CHINOPERUANA: TINTO DE TORO

La cocina chifa, de tendencia a nivel internacional, surge de la fusión entre la cocina china y la peruana. En ella sobresalen, entre otros, platos como el arroz chaufa, el ají de gallina o los chicharrones. Propuestas que encuentran su maridaje perfecto en un tinto de Toro como el Almirez 2013. Un monovarietal de tinta de Toro que procede de los frutos de los viñedos que Teso La Monja posee en Valdefinjas y Toro. Estructurado, con personalidad, cierta presencia de fruta y algo de madera, se convierte en el perfecto acompañante.

JAPONESA: ALBARIÑO

Productos del mar, nigiris, sushi, sashimi, etcétera. Platos de la cocina japonesa que requieren, en opinión de Jaime Bermúdez, "una línea de vinos en la que predominen los frutos y la floralidad, como en los albariños". Recomienda maridarlo con Pazo de San Mauro 2014, un albariño con sabor a historia del grupo vinícola Marqués de Vargas. Fino e intenso en nariz, presenta aromas de fruta blanca madura, notas almibaradas, hierbas aromáticas, hinojo y una agradable punta salina que acompaña a la perfección los platos típicos nipones.

ITALIANA: TINTO RIOJA

El enólogo de Vinoselección recomienda Viña Real Cuvée Reserva 2011, un rioja en la línea de los Barolo italianos que por su alta expresión y elegancia ensalza los sabores de cualquier elaboración de la gastronomía italiana. Elaborado con uvas procedentes de la Rioja Alavesa vendimiadas de forma manual y envejecido en una sala de barricas muy especial. Un tinto con aromas a fruta roja y negra madura en perfecta armonía con las notas propias de su crianza en roble como vainilla, clavo, regaliz, cacao y pimienta negra.

MEXICANA: CAVA

Caracterizada por el picante que le aporta el uso de chilis y jalapeños, la gastronomía mexicana combina a la perfección con cavas y champanes. Por eso, el enólogo de Vino-selección ha elegido el Gramona Imperial Brut Gran Reserva 2010 para disfrutar de un menú cien por cien mexicano. Se trata de un cava que permite captar todo el sabor y los matices de esta cocina y también de las notas características del cava. Un clásico elegante, con un periodo de crianza de entre tres y cuatro años, que presenta aromas a fruta madura, y notas de heno y hierbas aromáticas.

INDIA: BLANCO GEWÜRZTRAMINER

Rica en aromas y sabores, la gastronomía india ha conquistado todo tipo de paladares. En este caso, para hacer el maridaje, Jaime Bermúdez lo ha hecho por asociación en vez de por contraste. La cocina india es especiada y algo picante, por eso la variedad gewürztraminer, de aromas especiados (pimienta blanca), con notas de frutas tropicales (lichis) y un sutil toque a agua de azahar es la compañía perfecta. Como este Enate Gewürztraminer 2014, Un vino que ayuda a contrarrestar los sabores típicos indios, donde destaca le abundante presencia del cilantro y el comino.

martes, 6 de enero de 2026

Los otros dulces de reyes

(Un texto de Miriam García en elcomidista leído el 3 de enero de 2020)

El día de Reyes se celebra con dulces en diferentes regiones del mundo: la rosca de Reyes, la king cake, el wassail o el dreikönigskuchen. Descubre de dónde vienen y aprende a preparar dos de ellos.

Sí, una vez pasadas las fiestas de diciembre con sus dulcerías, hay vida más allá del roscón de Reyes. No es que en El Comidista le hagamos ascos; solo queremos recordar que existen otros dulces en el planeta que se consumen justo antes, durante o después del día 6 de enero y que quizá merecen un lugar en nuestro corazoncito. O nuestras lorzas.

La fiesta de la Epifanía en la tradición cristiana se identifica con la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús, pero se refiere con exactitud al momento en que Jesús se da a conocer, pues la palabra epifanía, de origen griego, significa revelación. Esta fiesta marca el final de las Navidades en muchos países de tradición cristiana.

El día 6 de enero es una fiesta tradicional en muchos países hispanohablantes y en algunos europeos, además de en algunas zonas concretas de Suiza y Alemania. Parece que la Epifanía empezó a celebrarse en la cristiandad a partir del siglo IV. Hoy día se celebra tanto en países de tradición católica como en algunos luteranos como Suecia, e igualmente en algunos países de tradición ortodoxa, donde el día de la fiesta corresponde al 19 de enero por las diferencias entre calendarios (aunque en las festividades ortodoxas se centran más en celebrar el bautismo de Cristo bañándose y nadando en aguas heladas que en ponerse como el quico).

La tradición europea occidental de celebrar el día de Reyes con un bollo adornado que escondía un haba se llevó a Hispanoamérica en el siglo XVI. En México encontramos la suculenta rosca de Reyes, que antaño se adornaba con higos, acitrón -dulce cristalizado hecho a partir de la pulpa de ciertas cactáceas- y ate, pasta de fruta con azúcar al modo del dulce de membrillo. Hoy día se adorna con tiras de frutas cristalizadas propias de la región y con unas características bandas de pasta de azúcar. Las familias se reúnen para comer y compartir la rosca de Reyes delante de un buen chocolate caliente.

En Luisiana, Estados Unidos, persiste el día de Reyes la tradición de una rosca abriochada decorada con glaseado de vivos colorinchis, el king cake o pastel del rey, que empieza a aparecer en las tiendas a principios de enero y se mantiene hasta el Miércoles de Ceniza, porque ha acabado asociándose también al Carnaval. Cumple la norma de llevar una sorpresa que obliga a quien la encuentre a comprar el siguiente pastel.

Dentro de los bollos emparentados con nuestro roscón, en el vecino Portugal disfrutan del bolo rei y el bolo rainha, roscas de masa abriochada con un exterior similar al de nuestro roscón de Reyes, casi durante todas las Navidades; el primero, el roscón del rey, lleva un relleno de frutas escarchadas, y el segundo, el roscón de la reina, va relleno de frutos secos. Se aromatizan con oporto, que siempre es un punto a su favor.

En el Reino Unido las fiestas navideñas duran hasta la Twelfth night, la duodécima noche, justo 12 días después del 25 de diciembre, que según desde cuándo se empiece a contar, coincide con el día 5 o con el 6 de enero. La tradición británica fundamental relacionada con el comercio y el bebercio consiste en tomar wassail, un reconfortante brebaje de sidra especiada caliente cuyo nombre deriva de la expresión anglosajona para brindar 'a tu salud'. Del nombre de la bebida deriva el wassailing, tradición de ir de puerta en puerta -con certeza, notablemente cocidos- cantando y ofreciendo la sidra caliente a cambio de regalos que aún se practica en algunas zonas, con mayor ahínco en aquellas productoras de sidra.

Siempre que hablemos de los dulces de la fiesta de Reyes no puede faltarnos la maravillosa galette des Rois de nuestros vecinos franceses, tan finos ellos. Una deliciosísima torta a modo de empanada de buen hojaldre, rellena de una crema de almendra y cuya superficie se suele marcar con surcos en forma de sol. Diré, a riesgo de que me corráis a gorrazos y me acuséis de francófila, que una buena galette des Rois tiene un nivel de deliciosidad que difícilmente tendrá un roscón. Hala, ya lo he dicho.

En ciertas zonas de Alemania, en Suiza, Austria y Liechtenstein se consume el dreikönigskuchen o bollo de los tres reyes. Se trata una masa fermentada enriquecida con algo de azúcar, huevo y leche, pero que en muchas versiones no lleva mantequilla, como en la que os traemos a continuación. Se caracteriza por su forma de flor en lugar de rosca y se suele adornar con azúcar y almendra laminada.

Para que esta fiesta de Reyes os montéis un homenaje sincrético y multicultural aquí tenéis una receta de dreikönigskuchen y otra de wassail para acompañarla. Muchos nos llamaréis herejes, pero estamos acostumbrados a vuestra incomprensión.

PASTEL DE LOS TRES REYES O DREIKÖNIGSKUCHEN (fuente)

Ingredientes

Masa de arranque

  • 150 g de harina de fuerza
  • 50 g de leche
  • 1 huevo (aproximadamente 50 g)
  • 2 g de levadura de panadería fresca
  • 2 g de sal
  • 30 g de azúcar

Masa final

  • 350 g de harina de fuerza
  • 1/2 huevo
  • 200 g de agua, aproximadamente
  • 15 g de levadura de panadería fresca
  • 7 g de sal
  • Toda la masa de arranque
  • 1 muñequillo de sorpresa

Acabado

  • 1/2 huevo mezclado con 1 cucharadita de leche
  • Almendra laminada
  • Azúcar perlado o azúcar humedecido con un poco de agua

Elaboración

Masa de arranque

  1. Mezclar todos los ingredientes y amasar. Reposar una hora, tapada -con un paño húmedo o plástico- a temperatura ambiente.
  2. Meter en la nevera un mínimo de 12 horas y un máximo de 24 horas.
  3. Antes de usar, dejar atemperar a temperatura ambiente.

Masa final

  1. En un bol poner la masa de arranque anterior con todos los ingredientes indicados en la masa final. Amasar a mano o con robot en intervalos de 1-2 minutos separados por reposos de 10 minutos, tapando la masa.
  2. Al cabo de 4-5 ciclos de amasado la masa deberá estar relativamente suave y elástica. Hacer una bola con ella, cubrir y dejar fermentar a temperatura ambiente hasta duplicar su volumen.
  3. Aplastar la masa sobre la mesa para quitarle el gas formado y dividir en 8 bolas del mismo tamaño. Bolear las bolitas como quien recoge un hatillo, juntando la masa sobre sí misma.
  4. Para el centro del pastel, unir dos bolas y hacer una única bola grande; colocar en una bandeja o molde, y distribuir las 6 bolas más pequeñas a su alrededor en forma de flor.
  5. Si ponemos sorpresa, introducirla bajo una de las bolas. Tapar y dejar fermentar casi hasta que doble el volumen.
  6. Cuando la masa esté lista, pintar con el resto del huevo batido, espolvorear con el azúcar y las almendras, y cocer en el horno previamente calentado a 180° unos 25-30 minutos, hasta que esté doradito.
  7. Sacar y dejar enfriar del todo antes de atacarlo.

WASSAIL: SIDRA ESPECIADA CALIENTE (originaria de Suffolk)

Ingredientes

  • 6 manzanas pequeñas
  • 6 cdas. de azúcar moreno
  • 1 naranja
  • 6 clavos de olor
  • 200 g de azúcar blanquilla
  • 2 litros de sidra achampanada
  • 300 ml de oporto
  • 300 ml de jerez dulce o vino de Madeira
  • 2 palos de canela
  • ½ cdta. de jengibre en polvo
  • ¼ cdta. de nuez moscada molida
  • 1 limón

Elaboración

  1. Calentar el horno a 200°.
  2. Hacer un corte superficial a las manzanas en todo el perímetro para que no exploten en el horno. Vaciar el corazón y rellenar con el azúcar moreno.
  3. Clavar los clavos de olor en la naranja y colocarla en una fuente junto con las manzanas. Añadir un poco de agua en el fondo de la fuente y asar durante 30-45 minutos o hasta que las manzanas estén tiernas.
  4. Poner en una cazuela la naranja asada y cortada por la mitad, los jugos del asado de las manzanas y el resto de los ingredientes de la receta.
  5. Llevar a ebullición, apagar el fuego, tapar y dejar que se aromatice durante al menos 1 hora.
  6. Para servir, volver a calentar y pasar el wassail a una sopera o ensaladera grande junto con las manzanas asadas. Servir caliente.

Galette de rois

https://invitadoinvierno.com/galette-des-rois-receta/#La_receta_de_la_galette_des_Rois

Crema pastelera

  • 250 g de leche entera
  • 30 g de Maizena
  • 60 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 25 g de mantequilla
  • 1 vaina de vainilla o 2 cdtas. de extracto

Crema de almendras

  • 100 g de mantequilla ablandada
  • 100 g de azúcar blanquilla
  • 130 g de almendra molida
  • 1 cda. de ron
  • 1 huevo
  • La crema pastelera anterior

Montaje

  • 2 planchas de hojaldre redondas

Acabado

  • 1 huevo para pintar

Instrucciones

Crema pastelera

  1. Ponemos en un cazo la Maizena con la leche. Mezclamos para hidratar en frío.
  2. Agregamos el azúcar, el huevo y la vainilla si es en forma de vaina (las semillas rascadas de la vaina abierta).
  3. Calentamos al fuego suavemente, sin dejar de remover con varillas o cuchara de madera, hasta que hierva y espese. No hay miedo de que se corte, pues el almidón lo impide.
  4. Retiramos del fuego y agregamos la mantequilla y la vainilla si es en extracto; mezclamos bien y reservamos mientras se enfría.

Crema de almendra

  1. En un bol mezclamos todos los ingredientes, mejor con batidora, hasta homogeneizar.
  2. Añadimos esta crema a la crema pastelera.

Montaje de la galette des Rois

Extendemos la primera plancha de hojaldre; ya suelen venir encima de un papel de hornear, que conservaremos.

· Aplicamos la crema frangipane con cuchara o con manga pastelera, dejando un margen de hojaldre sin cubrir de unos 4-5 cm.

· Batimos el huevo para el acabado y pintamos este margen para que se peguen bien ambas capas.

· Extendemos la segunda plancha de hojaldre. La colocamos con cuidado encima de la tarta, aplastando con suavidad para no dejar bolsas de aire, y apretamos los bordes para que se peguen.

· Recortamos el borde para dejarlo completamente redondo, con un cuchillo o un cortapizzas.

· Pintamos la superficie con el resto del huevo batido.

· Con un cuchillo romo hacemos las líneas del dibujo del sol que es tradicional. Festoneamos el borde con un cubierto.

· En este punto podemos congelar la galette para cocerla al día siguiente.

· Cocemos la galette des Rois en el horno a 210º durante 30-35 minutos, 5 minutos más si la cocemos directamente congelada.

· Cuando esté bien doradita la sacamos a enfriar a una rejilla sobre el mismo papel de hornear.
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