sábado, 8 de mayo de 2021

Lassi, un refrescante preparado con yogur

(Artículo escrito por Juan Barbacil en el Heraldo de Aragón del 12 de septiembre de 2015)

En la India es una de las bebidas más populares y se consume durante todo el año, bien sea fría o templada. Incluso está la versión salada para acompañar picantes.

El ayurveda es un antiguo sistema de medicina tradicional originado en la India. Según la doctora Margaret Chan (directora general de la Organización Mundial de la Salud), es ?junto con la medicina tradicional china? uno de los sistemas médicos vigentes más antiguos del mundo.

La alimentación ayurveda suele ser bastante limitada, pues hay alimentos que van bien con determinadas temporadas y con diferentes tipos de organismos, según las condiciones energéticas y otros principios que tiene esta disciplina. Pero hay algunas bebidas que son bastante habituales.

Este es el caso del lassi, a base de yogur y que es muy consumido dentro de la tradición ayurveda. Es realmente sencilla de preparar, solo se necesita agua y yogur natural como punto de partida. Luego se puede añadir algunos otros toques especiales para darle determinado sabor. 

El lassi es, en definitiva, un batido ligero típico que se acostumbra a beber frío antes de comer pues es muy refrescante; también con las comidas por su cualidad de mitigar el exceso de picante como es común en la gastronomía de la India. Tradicionalmente, el lassi se conservaba en vasijas de barro y se tomaba lo más fresco posible como remedio para la deshidratación, Hoy en día es habitual refrigerarlo para que sea más refrescante y se conserve durante mas tiempo.

Se puede hacer con alternativas al yogur con bebidas vegetales, de arroz, avena o coco entre otras. Para aromatizarlo, las especias frecuentemente utilizadas son el comino, la cúrcuma, el cardamomo, macis, chile y pimienta. Aunque también se utilizan otras como la canela, rosa o azahar. La miel o el azúcar se utilizan para endulzar, pero es preferible, dietéticamente hablando, usar edulcorantes lo menos posible y hacerlo directamente con fruta muy madura.

Las frutas tradicionales más usadas son mango, papaya y plátano pero podemos ajustarnos a la fruta madura de temporada. Incluso frutillas rojas como arándanos o grosellas pueden utilizarse consiguiendo versiones muy sugerentes y ricas.

¿Cómo preparar un refrescante Lassi?

Los ingredientes opcionales elegidos darán un toque diferente al batido según la apetencia o la conveniencia. Colocar el yogur natural dentro del vaso de la batidora junto al agua. Licuar hasta que quede una bebida homogénea, líquida, completamente dispuesta para beber. A partir de ahí la imaginación es la que funciona agregándole todo lo anteriormente expuesto.

Lo ideal a la hora de preparar el lassi es usar un yogur casero sin conservantes ni nada que lo aleje de su naturalidad. Pero también se puede utilizar yogur adquirido en las tiendas, obviamente. Una de las cosas interesantes que tiene el lassi es que es solo una base. Se puede licuar junto a hojitas de menta y hacerlo refrescante, o añadir leche de coco, miel y esencia de vainilla. Incluso agua de rosas, mango o alguna otra variante que le pueda dar sabor, pero sin hacerle perder su condición de bebida natural.

Si se quiere salado para acompañar alguna comida, se puede agregar a la mezcla base un poco de sal de roca o sal marina, comino, pimienta negra y hasta jengibre. Así, obtendremos un delicioso lassi especiado que se puede complementar con té. Se puede hacer más o menos denso, simplemente variando la proporción de yogur, teniendo en cuenta que otros ingredientes opcionales también pueden espesarlo.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Ginebra Gordon's, la ginebra más veterana de España

(Artículo escrito por Juan Barbacil en el Heraldo de Aragón del 12 de marzo de 2016)

[...] El imparable ascenso en [el consumo de ginebra] sigue posicionando a esta bebida como una de las preferidas de los aficionados a la buena coctelería, combinados y aguardientes en general.

En aquella vieja y añorada tienda de mi familia que casi cumplió cien años dando servicio de venta de vinos y licores a un público fiel y aficionado, siempre vendimos ginebras. La memoria me lleva a las marcas nacionales que eran las que se vendían de manera habitual: Larios, Gin Giró (Pedro Giró) que tenía mucho predicamento para la coctelería pues decíamos que era más seca que otras; la menorquina Xoriguer ( que nos la ofrecía un empleado de banca y que se tomaba fría y sola); M.G. (Manuel Giró) que era un poco más barata que la Larios y lo usábamos como argumento de venta y algunas otras como la Focking de patente holandesa pero ya fabricada en España y de la que se decía que en el diseño de su botella muy achatada se había invertido muchos millones de pesetas. También la Burdon’s de elegante factura, inglesa pero elaborada igualmente en España, la Rives que se llegó a vender muchísimo y, por supuesto, todas las imitaciones de pequeñas destilerías dispersadas por la geografía nacional y que tenían unos precios muy asequibles; algunas no estaban mal.

De entre las internacionales la primera en llegar fue la Bols, de la prestigiosa y pionera destilería holandesa, presentada en su caneco de barro, elegante, precioso envase que suscitaba elogios y que en muchas ocasiones se vendía como objeto de regalo, más que como ginebra, que estaba muy buena, ligeramente coloreada al estar envejecida en barricas de roble. Luego llego la Bols pero ya fabricada en España por COGRAMI (Concesionario de Grandes Marcas Internacionales y que estaba en Tarragona).

La Gin Gordon’s inglesa, la auténtica elaborada en Londres desde 1769, tenía un precio no para todos los bolsillos pero el incremento en la venta de esta bebida aromatizada con bayas de enebro entre otras, propició que se comenzase a elaborar en España bajando su graduación alcohólica y por tanto con menos carga impositiva. El resultado fue meteórico en lo que a ventas se refiere; todo el mundo quería Gordon’s y ninguna otra.

Alexander Gordon, un terrateniente de origen escocés, fundó su destilería en el barrio de Southwalk, del sur de Londres, en 1769. En 1786, trasladó sus operaciones a Clerkenwell. Alexander se propuso desplazar la ginebra que se producía en Londres en la época, produciendo un licor al que dio el nombre de “Gordon’s London Dry Gin”, nombre que ha subsistido hasta hoy. Su expansión internacional, asociada a la histórica expansión de las colonias inglesas y su posterior consolidación y crecimiento, ha llevado a Gordon’s a ser una de las ginebras secas de Londres más famosas.

Ahora se pueden encontrar ya unos cuantos tipos dentro de la marca. Quizá la más consumida sea la Gordon’s s clásica, de tipo London Dry Gin y de clase Premium con un 37,5% de grado alcohólico. Se obtiene mediante una triple destilación de botánicos secretos, aunque son apreciables con el gusto y el olfato el enebro, las fresas, los cítricos, y algunas hierbas y especias.

Gordon’s opera en el ámbito  internacional y  se elabora a partir de alcohol de grano. Es una London Dry Gin con un sabor derivado del enebro que es usado como el ingrediente botánico clave en su creación. Es destilada según una receta que permanece en secreto.

Luego llegaron otras de las que no iremos ocupando, como su hermana Tanqueray, la Boodles de la que ya casi nadie se acuerda, la Pitman importada por Osborne, la Beefeater que arrasó con su diseño y su peculiar aroma y sabor, la Milton y otras. Hasta que después de muchos años, se desató la furia de las ginebras y llegaron en tropel marcas tan potentes como la Bombay, la Bombay Zafiro, Hendriks.

Dijo William Faulkner que “la civilización empieza con la destilación”. Y no está claro cuando nació la primera ginebra, algo que se disputan holandeses, ingleses y hasta franceses dependiendo del autor que se consulta y que iremos desgranando poco a poco.

domingo, 2 de mayo de 2021

Los pioneros de la gastronomía china en España

(Un artículo de Francisco Abad Alegría en el Heraldo de Aragón del 27 de febrero de 2016)

Peter Yang y Miguel Shiao fueron decisivos en la implantación de los locales chinos a lo largo de la geografía española.

La mayoría de los inmigrantes chinos de España proceden de la provincia china de Zhejiang, aunque también hay otros de Shandong, Taiwan e incluso Hong Kong. Tal procedencia supone un importante sesgo a la hora de valorar la representatividad de las cocinas chinas en los restaurantes que se abren en nuestra tierra.

Etnográficamente, son Han, como la gran mayoría de los chinos, pero culturalmente representan poco menos del 13% de la población total china. Todo ello supone la parcial representación de la multicultural riqueza de las diversas cocinas chinas en nuestra tierra; es como si pretendiésemos conocer la cocina española a través del muestreo exclusivo de La Rioja, por ejemplo: nos quedaríamos ignorando mucho de nuestras riquezas culinarias.

Comentaremos algo sobre los dos auténticos puntales de la cocina china en España: Peter Yang y Miguel Shiao. Los dos tienen nombres occidentales porque los dos estaban bautizados en la Iglesia católica; Yang fue sacerdote diocesano de Barcelona, mientras que Shiao vivió en un peculiar sincretismo entre catolicismo y confucianismo. Ninguno de los dos se contentó con la dedicación culinaria y ambos nos enriquecieron con su actividad.

Peter Yang 

Yang nació en Shandong, en 1921. Católico, se ordenó sacerdote en 1947, a la edad de 26 años. En 1949, ante el avance de la dominación comunista, viendo en peligro a su familia por su ministerio, aprovechó una de las becas otorgadas por el Gobierno de España a estudiantes y seminaristas chinos, trasladándose a Barcelona. Meses después viajó a Madrid, donde inició estudios de Filosofía y Letras, que abandonó antes de concluir el curso. En 1951 se matriculó en la Facultad de Medicina de Valladolid y tres años más tarde retornó a su primer destino, Barcelona, donde acabó la licenciatura en 1957.

No ejerció la medicina, puesto que a pesar de estar titulado no tenía la nacionalidad española aún y para salir adelante abrió el restaurante Gran Dragón, en Barcelona (1958), en el número 5 de la calle Ciutat; este fue el primer restaurante chino de Barcelona y España. La cocina que practicaba no era simplemente la de supervivencia de un chino con pocos recursos sino una cocina honrada y tradicional que muy pronto incluyó en su carta un centenar de platos y fue muy apreciada en la capital catalana. A ello contribuyó el Premio de Platos Típicos del Concurso de Cocina de Barcelona, en su tercera convocatoria (1959).

Entre sus clientes se contaban el artista Joan Miró y el mítico futbolista Ladislao Kubala. Se dice que fue el inventor del rollito de primavera, pero más bien fue el adaptador a nuestra tierra de tal preparación, empleando masa de trigo que se freía y hacía crujiente, en lugar de las obleas de arroz. En su restaurante se gestaron otros locales chinos, a partir de las familias que llevaban la cocina, especialmente el de los familiares de José Kao, que abrió el establecimiento Pekín (1966) en la calle Córcega y más tarde el Shanghai.

El restaurante era su medio de vida, pero no descuidó su vocación pastoral, y atendía a cristianos chinos o españoles y desde 1965 celebraba misa diariamente en la catedral de Barcelona. Parte de su vocación frustrada médica y de su espíritu profundamente chino, se encauzó a través de los grupos de tai-chi (Instituto Español de Tai-Chi), que dirigía desde mediados de los años 70. La docencia acabó cuajando en el centro que denominó Rincón del Silencio (1979) en Barcelona y de la Fundación Tai-Chi cristiano.

En 1978 publicó, en colaboración con José María Prat, el primer libro de tai-chi español, “Tai-Chi; equilibrio y armonía para todas las edades”, y en 1996 “Tai-Chi Zen, manual de un fiel al Tao”, en el que defiende la práctica del tai-chi para lograr la armonía y salud. Ya tardíamente, publicó “Chi Kung cristiano” (2004), con la colaboración de José María Prat. En 1981 inició la dirección y coordinación de sus famosas ‘Convivencias’, que impartió en diferentes ciudades de España, siguiendo un peculiar orden de trabajo: relajación, tai-chi, charla, oración y misa. El fundador del primer restaurante chino de España falleció en marzo de 2014 en Barcelona, a la edad de 93 años.

Miguel Shiao 

Shiao nació en Shandong en 1936. Hijo de coronel del ejército de Chiang Kai-chek, marchó con su padre a Taiwan. Se acogió a una de las becas que convocó el Gobierno español para ayudar a estudiantes taiwaneses que huyeron de la dominación de la China de Mao a la isla y entró en España por Irún en agosto de 1956, a la edad de 20 años. En España, estudió Pedagogía, en la que, además, se doctoró. Como aún no tenía la nacionalidad española, que obtuvo en 1973, no pudo ejercer la profesión para la que se había preparado y en 1965 abrió un restaurante chino en la calle Leganitos de Madrid, La Pagoda.

Este no fue el primer restaurante chino en la capital, ya que para entonces existían otros cinco, entre los que destacaban El Buda Feliz, el del Señor Li y el más tardío House of Ming.

Lo más importante que se gestó en ese restaurante no fue la comida en sí misma, sino la primera obra escrita de cocina china en España, editada por Shiao dentro de una colección propia que denominó “Colección Extremo Oriente”.

La obra, “Recetario de cocina china”, conoció desde febrero de 1976 a 1989 diez ediciones y se amplió, incorporando un segundo volumen desde 1990, hasta ver tres ediciones más junto con el citado segundo volumen (1993).

Los dos volúmenes totalizan 246 páginas, en modesta edición en octava y rústica, describiendo 120 recetas sencillas, realmente representativas de la cocina que se practicaba en el establecimiento de Shiao y que permite al español medio con aficiones culinarias iniciarse en el campo de la que probablemente es la más refinada y completa cocina del mundo. Están escritas con un estilo sumamente esquemático y clarísimo, propio de un pedagogo.

El inquieto Miguel Shiao no se conformó con editar reiteradamente esta obra, sino que buscó divulgar para sus nuevos compatriotas parte de la gran cultura china y, así, editó un breve tratado de las “Bolas chinas de salud” (1991) -que no son las famosas bolas chinas en las que están pensando-, una traducción del “Arte de la Guerra” de Sun Tzu (1992), un “Horóscopo chino (los diez animales)” (1993), un compendio sobre “El juego chino de los cuatro vientos” (1993) y una traducción del “Tao te King” de Lao Tse (1993).

Ejerció como traductor oficial del Gobierno español en las relaciones con la República Popular China, establecidas en 1973. La segunda notable actividad que desarrolló fue la creación de la Casa de Extremo Oriente (Dong Fang), que desde 1978 se ocupa de la importación de productos, prensa, libros y diversos objetos chinos a España.

Fundador y primer presidente de la Asociación de Chinos Residentes en España en 1984. Mantuvo su conducta centrada en un mundo confucianista, de conducta honrada y benévola, teñido del cristianismo en que se bautizó. Hipertenso, falleció a causa de una hemorragia cerebral en Madrid, el 24 de junio de 1995.

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