domingo, 17 de mayo de 2020

Ternera con nombre y apellidos: ¿qué pieza es buena para...?

(Leído en una revista Eroski de hace tiempo)


Te plantas frente al mostrador de la carnicería. Tienes claro lo que necesitas pedir: carne de ternera, sí. Pero ¿cuál? ¿Qué parte es la mejor para la receta que quiero cocinar? No eres el único que se ha enfrentado a esta situación. No temas, no estás solo. Descubre el placer de comer (y pedir) carne. 

CADERA
Jugosa y sin demasiada grasa. Apta para casi todo pero su principal uso es el corte en filetes.

BABILLA
De esta parte se obtienen muy buenos filetes y medallones para hacer a la plancha o freír. Es apta también para empanar, brasear o asar.

TAPA
Carne tierna y magra. En la cocino se emplea para hacer escalopes y escalopines muy sabrosos.

REDONDO
Más tierna y menos seca que la contra, con poca grasa y sin nervios. Sus mejores usos culinarios son asada y guisada, aunque también es posible pedirla picada para hamburguesas o albóndigas.

CONTRA
Muy poco grasa, por eso a veces puede resultar una carne algo seca. Es ideal para guisos, asados y estofados. De esta parte se obtienen buenos filetes para empanar. 

SOLOMILLO
La pieza de mayor calidad. Muy tierna y jugosa y sin infiltraciones grasas. Sus usos en la cocina: filetes para parrilla, plancha, fritos, rosbif y asado al horno (muy poco tiempo).

LOMO BAJO
También llamado chuleta o riñonada. Es una carne sabrosa. Los usos son fundamentalmente entrecot (sin hueso) y chuleta con hueso, ambos para hacer a la plancha o a la parrilla.

LOMO ALTO
Es una carne jugosa, tierna y limpia. De esta parte sale el chuletón y si es sin hueso, el entrecot. Ideal para cocinar a la plancha o a la parrilla. Otro nombre con el que se conoce a esta carne es lonja.

AGUJA
Pieza tierna y jugosa. Apta para todo tipo de preparados: asados, estofados, guisos, carne picada…

ESPALDILLA
Carne con bastante grasa. Es uno de Ias piezas más jugosas y la mejor para asar entera en el horno.

ALETA
Con mucha grasa y muy sabrosa. Ideal para caldos, guisos y platos que requieren mucho tiempo a fuego lento. También es denominada pecho.

FALDA
Calidad razonable aunque con bastante nervio, fibrosa y gelatinosa. Se suele utilizar en guisos y estofados y es muy buena para rellenar y hacer rollos o rulos.

MORCILLO
Es una carne magra, melosa y con mucho colágeno. Guisos, asados y estofados. Es buena también para sopas y caldos. Cuando se corta con el hueso, la pieza se conoce como osobuco. También es conocida coma jarrete o zancorrón.

jueves, 14 de mayo de 2020

Cómo hacer levadura

El biólogo y experto en levaduras Sudeep Agarwala escribió en Twitter hace poco un sencillo truco para quienes quieren hacer recetas en casa pero no disponen de levadura.  La receta de Sudeep necesita: fruta seca, harina y agua.

La fruta fresca también funciona, pero es mejor sin lavar. Y como ahora no es una buena idea dejar las cosas sin lavar, mejor no te arriesgues. Salvo que sea algo que has cultivado tú mismo y tengas la confianza de saber que no hace falta lavarlo.

Solo hace falta fruta seca, agua, harina y paciencia.

Amigos, la otra noche me dijeron que todo el mundo está horneando pan y bollos sin parar y hay escasez de levadura. Yo, vuestro genetista desaliñado, he ve-nido a deciros esto a todos: NUNCA HAY ESCASEZ DE LEVADYRA. Soy un experto en esta materia. Aquí tenéis las instrucciones.

Registra tu cocina en busca de frutas secas: pasas, ciruelas, albaricoques... La fruta fresca también funciona, pero es mejor no lavarla, y dada la situación actual, probablemente no sea algo recomendable de hacer salvo que hayas cultivado tú mismo esa fruta.


Coge esa fruta seca (o la piel de tu fruta fresca, pero sé juicioso, por favor), métela en un tarro y añade un poco de agua. 2 o 3 cucharadas (30-40 ml) es más que suficiente. Si remueves la fruta, verás que el agua se vuelve un poco turbia. ¡Pues esa es la levadura! Ya vais por el buen camino.

Añadid la misma masa de harina a esta mezcla. Si no tenéis báscula, añadid harina suficiente para que se forme una masa húmeda y suelta. NO SEAIS ELEGANTES: la harina vieja vale. La harina blanca es perfecta (es mi preferida). No tiene que ser orgánica, ni alta en gluten.

Y luego esperáis. Hay que mantenerlo templado (pero no caliente). Abraza el tarro mientras ves Netflix. Achúchalo cuando eches de menos el tacto humano. O ponlo encima del lavaplatos mientras esté funcionando. Si lo haces bien, tras 12 horas verás burbujas. Y crecerán. TU LEVADURA HACE ESAS BURBUJAS.

Cuando la pasta de harina se suelte (Tras 24 o 48 horas), coge un pedacito de la mezcla de fruta/agua/ harina y añádelo a 30-40 ml de agua, añade harina y repite. Esta vez debería cobrar vida y aparecer las burbujas mucho más rápidamente. Es lo más parecido que he presenciado a la generación espontánea: cuando funciona siempre parece que ha sido magia.

Y si no funciona al primer intento: 1) Sé paciente, 2) prueba con algo diferente. No temas ser creativo.

Prueba con pan viejo que ten-gas por ahí. O con migas de pan. Hay antiguas leyendas sobre bollerías parisinas que vendían baguettes hechas con más pan viejo que harina para recortar costes y mantenerse a flote. ¿Que te bebes una cerveza belga o una botella de vino con posos en el fondo? Añádelos a algo de harina y agua, y a ver qué sale. Ten esto en mente, vas a cortar trozos de este cultivo frecuentemente, así que los sabores originales no estarán ahí cuando al fin lo uses para hornear.

Mucha gente tenía dudas al respecto y Sudeep les respondió rápidamente: Lo que SÍ estará ahí son las levaduras de distintas procedencias, que estarán listas para darle vida a tu pan. Pero ese es un hilo para otro momento. Solo recordad: ¡la levadura está por doquier! Y también: por favor, lavados las manos y alejaos de la gente. <3 vuestro genetista desaliñado.

Y ahora van las dudas:
*¿Crees que las levaduras salvajes crean un producto final fermentado más profundo o más intenso?

Uf, cuesta decirlo, ¿verdad? Lo cierto es que son todos distintos, o pueden serlo. Cuesta decir si alguno va a ser más intenso, pero si están actuando conjuntamente con las bacterias, definitivamente están pasando más cosas ahí.

*¡Gracias! ¿Sacamos la fruta al añadir harina? ¿Y cuanta fruta? ¿Una manzana entera? ¿O con un trozo vale?

Claro que puedes sacar la fruta, pero también puedes dejarlo todo dentro. Yo empezaría con pasas o albaricoques si tienes. Tienen mucha más levadura que la fruta fresca que ya hayas lavado.

*Gracias Sudeep, pero tengo una pregunta sencilla: Si tengo levadura activa seca (en un tarro en la nevera), ¿cómo puedo seguir usando el mismo cultivo? He oído sobre pizzerías y recetas de masa fermentada que hacen esto... porque parece que mejora con el tiempo... ¿Cómo es eso? Gracias de antemano.

¡Claro! Asegúrate de hacer masa extra. Cuando termines de mezclarlo, coge ese pellizco extra y mételo en la nevera. La próxima vez que hornees, incorpora ese extra a la masa. Es como un cultivo, solo que con la masa final. Ese trozo que guardas añadirá un montón de sabor.

*Siento curiosidad sobre si algo así sería bueno para cultivar levadura para hacer cerveza. Sé que las belgas usan levadura salvaje, pero, no sé si las presiones que tenemos en Chicago serían buenas para eso.

De hecho funciona al revés. De hecho, nuestra palabra para levadura viene de la antigua palabra para la espuma que flota sobra la cerveza mientras se prepara. Puedes intentar cultivar tus levaduras usando un cultivo que se use en preparar cerveza.

*Muchas gracias por esto. Preguntas: 1. Cuando tenga el cultivo, ¿cómo mido cuanto usar en una receta? 2. ¿Cómo almaceno ese cultivo? ¡Gracias!

No lo almacenas mucho porque sigues partiéndolo: un poco de cultivo, una masa igual de harina y agua. Cambiará y se volverá distinto. Y hay un montón de recetas de pan usando este cultivo. Aquí tienes unas cuantas para usar: thefreshloaf.com

*Pregunta tonta: ¿Puedo hacer más levadura con la que ya tengo (comprada en tienda)?

¡Sin problema! Mide partes iguales de harina y agua y añade un pellizco de levadura, y mézclalo. Crecerá muy deprisa, así que usa una cantidad muyyy pequeña. Al día siguiente, coge un poquito y mézclalo otra vez con partes iguales de agua y harina. Y puedes seguir todo el tiempo que quieras.

*¡Hola! Me han dicho que el agua sobrante de cocer patatas se puede usar para "empezar" la levadura en vez de fruta. ¿Es cierto?

¡Sí! El agua de cocer patatas tiene mucho azúcar. Hay levadura en la harina que se lo comerá y empezará a producir burbujas. Lo de usar fruta seca es porque tiene mucha más levadura (además del azúcar de la fruta) y hace que el proceso comience mucho más deprisa.

*Tengo dátiles secos y cortados de una vieja receta. ¿Funcionarán?

Los dátiles son perfectos. Esa cosa polvorienta que se te queda en el dedo cuando lo frotas, ESO ES LEVADURA. 

sábado, 9 de mayo de 2020

Crock-Pot, un útil de cocina creado por la ortodoxia judía

(Un texto de Francisco Abad Alegría en el Heraldo de Aragón del 21 de marzo de 2020)

La preocupación por la observancia religiosa fue lo que impulsó a Irving Naxon a inventar su famoso cocedor lento.

Irving Nachumsohn, hijo de judíos askenazíes de raíz lituana, nació en la ciudad norteamericana de Jersey en 1902 y murió en 1989. Por motivos laborales, vivió con su familia en los estados norteamericanos de Dakota del Norte y Chicago y durante un tiempo intermedio en el Estado canadiense de Manitoba, durante la Primera Guerra Mundial. Logró titularse como ingeniero eléctrico en Canadá, trabajando inicialmente como telegrafista del ferrocarril.

Acabada la guerra, la familia volvió a Estados Unidos, donde Irving ya trabajó como ingeniero eléctrico para la Western Electric. Cuento todo esto para mostrar la trayectoria de una vida dedicada totalmente al trabajo, inicialmente como empleado y muy pronto complementada con actividades de un pequeño taller donde construyó el primer cocedor lento de la historia y logró venderlo en cantidades moderadas, fruto de su trabajo personal y familiar, además de idear, construir y patentar casi 200 nuevos artificios. 

Uno de ellos, de gran importancia en el esfuerzo bélico de la Segunda Guerra Mundial: el detector de sonar específico para localizar submarinos alemanes preparándose para el ataque. Su esposa, Fe, mucho más joven que él, lo definía como un adicto al trabajo y, al tiempo, amante de la familia y observante judío ortodoxo.

Precisamente fue la preocupación por la observancia religiosa lo que le impulsó a crear su famoso cocedor lento. Antes de existir el artilugio, los judíos ortodoxos, tanto del norte de Europa (askenazíes) como los asentados en España (sefardíes), habían recurrido al sistema de cocción lenta durante la noche del viernes al sábado, día en que no se puede hacer ningún trabajo, respetando la ley mosaica e incluso los movimientos y distancias que se pueden recorrer andando están tasados.

El truco consistía en poner sobre el fuego bajo un grueso puchero con legumbres, carne kosher, hortalizas y algún aderezo, cerrándolo herméticamente por medio de pasta de harina o arcilla con una banda que adhería la boca del puchero a la tapadera. De este modo, la cocción se hacía lentamente, cubierto el recipiente con brasas y luego ceniza, sin pérdida de líquidos ni aromas, de modo que la comida del sábado era una sabrosa olla aún caliente, que se denominaba ‘tcholent’ (‘chaud-lent’, calor lento en lenguaje yiddish con origen francés) en el mundo askenazí y ‘adafina’ (‘al-tafib’, el-tapado, en lenguaje árabe de la al-Andalus dominada por los invasores musulmanes). 

En los hogares que ya no disponían de fuego bajo sino de la más moderna cocina económica, se iniciaba la cocción en puchero preparado del mismo modo, a fuego más vivo y después, al ponerse el sol, para no quebrantar el sabbath, se cargaba leña en el alma de la cocina, poniendo en el pequeño horno el recipiente, de modo que al llegar el sábado el cocido estaba hecho y aún caliente.

Cuando el hijo de Irving Nachumsohn entró en el parvulario, 1945, decidió cambiar su apellido, evitando toda sonoridad de matiz germánico, en plena guerra, y pasó a llamarse Irving Naxon, transmitiendo el nuevo apellido a toda la familia. Poco antes, la suegra judía de la hija de Irving, Lenore, instó al ingeniero a que se ocupase en hacer algún artilugio culinario que simplificase el deber de preparar el potaje del sábado con tanto lío de hornos, leña, carbón... Así que Naxon diseñó y probó con éxito el prototipo experimental del cocedor lento en 1936, obteniendo la patente inmediatamente y, como se ha dicho, produciendo en su pequeño taller más unidades, que se vendían inicialmente entre familias judías americanas.

Hacia 1970, Naxon consideró que empezaba a merecerse un descansito y al tiempo comercializar más ampliamente un producto novedoso, cuya venta había colaborado solo modestamente a la economía familiar. De modo que se puso en contacto con la empresa Manufacturas Rival de Kansas City, vendiendo la patente del cocedor lento. 

El nuevo propietario ideó una presentación esmaltada y de atractivos colores, sobre la base de las especificaciones de Naxon, y lanzó ya masivamente al mercado el cocedor lento, denominado Crock-Pot, en la feria de Utillaje Doméstico de Chicago en 1971, con un precio inicial de 25 dólares. 

La separación de cualquier connotación religiosa del origen del artilugio, ya publicitado como cocedor lento que permite salir a trabajar o dormir mientras el calor modulado hace tranquilamente la comida y el precio muy asequible, transformaron la venta del instrumento, útil, sencillo y de poco consumo eléctrico, en un éxito comercial extraordinario. Fue tal que de los libros más vendidos en EE. UU. en 1975, el primero fue ‘Cocina con el Crock-Pot’ y el segundo, ¡‘Las alegrías del sexo’!

Ante todo, hay que diferenciar muy bien el cocedor lento de artilugios similares. El ‘ronner’ es un baño caliente de uso químico y sanitario, que mantiene bajo temperatura suave y constante tubos de ensayo incubados prolongadamente y que algunos cocineretes modernos han incorporado a la cocina a baja temperatura de larga duración; es otra cosa. 

Recientemente se ha promocionado un mango termostático que transforma en una suerte de ronner un puchero convencional. Es una resistencia con termostato que se mete en un fluido en el que se pretenden cocer manjares previamente cerrados al vacío en bolsas plásticas: un ronner de pobres, vamos. 

Tampoco se puede meter en el mismo cesto la cocina en agua hirviente de Derenne. El cocedor lento es un puchero, generalmente de material cerámico, en el que se cocina a temperatura moderada, generalmente cercana a los 80ºC, durante largo tiempo.

Normalmente se trata de un guiso de hortalizas con carne y legumbres, que permite despreocuparse, tras aprender los tiempos, del proceso. Tiene una cualidad que ni siquiera pudo sospechar Naxon, porque los hábitos culinarios askenazíes coincidían solo parcialmente con los de la gente no hebrea: remeda la cocción lenta de las cocinas domésticas antiguas de fuego bajo o cocina económica, que permitían a las sufridas amas de casa de antaño compaginar las inacabables labores domésticas y maternales, con lenta y prolongada preparación del potaje familiar, alimentado por fuego manso y escaso de leña.

Peligros de cocer alubias negras o rojas

Cocinar en cocedor lento es un placer de fin de semana, perfectamente asequible a espíritus pacíficos, familiares y tradicionales. Pero tiene un peligro: la cocción de alubias o fríjoles negros o rojos, ya que la piel de estas alubias tiene un componente tóxico y favorecedor de cáncer y como la temperatura de régimen del cocedor lento no llega a los 100ºC, las fitohemaglutininas del tegumento de tales legumbres no se destruye. 

El remedio es sencillo: se inicia el proceso de cocción dejando hervir sobre fuego convencional el guiso durante un cuarto de hora; luego se traslada el recipiente al cocedor lento y se deja hacer el tiempo preciso. 

Mi colega brasileño Marcelo Zeugner Bertotti me contó que el director de su cátedra preparaba así cada día de su cumpleaños una tradicional ‘feijoada’ brasileira para todos los colaboradores.

lunes, 4 de mayo de 2020

La Bica de Trives

(La columna de Carlos Maribona en el XLSemanal del 27 de septiembre de 2019)

La puebla de Trives, A Pobra de Trives en gallego, es un bonito pueblo de la Ribeira Sacra orensana, rodeado de montañas. A media distancia entre Orense y Ponferrada, en tiempos tuvo una gran importancia como puerta de entrada a Galicia, pero hoy las nuevas rutas lo han relegado a un papel secundario. Sin embargo, merece una visita. Entre otras razones, por su producto más típico: la bica. Un tipo de bizcocho mantecado que tiene nombre propio, Bica de Trives, y que lleva elaborándose más de cien años. Ahora hay bicas en otros lugares de Galicia, pero la genuina, y la mejor que he probado, es la que elaboran en esta localidad orensana. La clave está en que para su elaboración se emplea genuina manteca de vaca en lugar de mantequillas o margarinas. Ahí está la clave de su sabor tan característico y de ese punto compacto y jugoso que ofrece. El resto es sencillo: harina, huevos y azúcar. Y la experiencia de los artesanos en la mezcla de los ingredientes y en los tiempos de cocción. La panadería más antigua de la localidad es Caneda, tres generaciones ya elaborando bicas. Lo único moderno allí es la mezcladora eléctrica para la masa, que ya no hay que mover a mano. El resto, las balanzas donde se pesan, los moldes o el horno, siguen siendo los mismos desde hace largo tiempo. Hay muchos bizcochos mantecados, pero les aseguro que muy pocos como estas bicas de Trives.

viernes, 1 de mayo de 2020

De mariscadas y de cocinar marisco


(Extraído de un texto de Alejandro Toquero en el Heraldo de Aragón del 4 de mayo de 2019)

[…] al final, una mariscada no deja de ser «una agrupación de mariscos» que admite dos versiones, cocida y a la plancha, «aunque en nuestro caso esta última es la estrella porque es la que se hace al momento».

¿Qué lleva una mariscada? Lo habitual, según este experto, es que el mayor protagonismo recaiga en los crustáceos: buey y centollo, cigala y nécora, en la cocida, «que se puede complementar con la presencia de langostinos o salpicón»; y langosta, bogavante, cigala, langostinos o gambones, y navajas, en la que se prepara a la plancha.

A la hora de trabajar esta última, a las piezas grandes como la langosta y el bogavante hay que hacerles un corte longitudinal desde la cabeza hasta la cola para obtener dos mitades iguales. «Son las que más tardan en hacerse por lo que conviene cocinarlas las primeras». Tras calentar y engrasar la plancha, se ponen por el lado de la carne un par de minutos, se dan la vuelta añadiendo sal gruesa y otros tres por la otra cara, para terminar durante un minuto más por el lado inicial.

Para las cigalas y langostinos hay que echar bastante sal gruesa. Las primeras necesitarán al menos dos minutos por cada lado, mientras que los langostinos, poco más de un minuto.

EN FRÍO. Cocer el marisco ya es otra historia. Como norma general se recomienda utilizar, en volumen, el doble de agua que de marisco. A partir de ahí hay distintos métodos. Por ejemplo, hay quien el punto de sal se lo da añadiendo 35 o 40 gramos por cada litro de agua, y quien la añade una vez que el marisco está cocido, durante el tiempo de reposo.

Si está vivo, es mejor ponerlo primero en agua templada e ir calentando progresivamente hasta que empiece la ebullición que marcará el inicio del tiempo de cocción. Por el contrario, el marisco sin vida conviene echarlo cuando el agua está hirviendo.

Un par de hojas de laurel le van a dar un punto de sabor interesante, pero hay quien prefiere no utilizar este toque sutil con el argumento de que todo el protagonismo tiene que recaer en el sabor de los crustáceos.

Para enfriarlo, si no se ha añadido sal al agua, conviene poner el marisco en un plato con sal, tapado con un paño húmedo, y mantenerlo en el frigorífico entre 30 y 45 minutos. Si hay prisa, se puede introducir en un cuenco con hielo una vez cocido y esperar a que se enfríe lo suficiente.

Por último, los tiempos de cocción dependen bastante del tamaño de las piezas. Las nécoras entre cinco y siete minutos; las cigalas, de dos a tres; el centollo entre 15 y 18; el buey, alrededor de 20, y el bogavante, de 22 a 28 minutos.
Free counter and web stats