martes, 7 de noviembre de 2017

Coma frutos secos, alarga la vida

(Un texto de Joana Socías en el suplemento Crónica de El Mundo del 29 de diciembre de 2013)

Es la rotunda conclusión de un estudio que ha seguido a quienes llevan 30 años comiendo muchos frutos secos: su tasa de mortalidad cae hasta un 20%. 

¿Sabía usted que comer almendras puede ayudarle a mantener su peso a raya; que las nueces de Brasil pueden hacerle más fértil; que los cacahuetes le alejan del cáncer y que los anacardos benefician a su futuro hijo durante los meses de gestación? La Universidad de Harvard acaba de dejar claro que comer frutos secos -con moderación, eso sí- ayuda a mantener nuestro cuerpo más sano y además más bello. No sólo mejoran la salud de la sangre, del corazón, de huesos y dientes, sino que además hacen que nuestra piel brille más y luzca más tersa.

El estudio, el más ambicioso que se ha hecho nunca -a lo largo de 30 años; con 119.000 hombres y mujeres analizados-, constata que la tasa de mortalidad de quienes comen con frecuencia frutos secos es hasta un 20% inferior que la de las personas que nunca los prueban. Además, un informe ha desmentido esta semana una leyenda sobre este grupo de alimentos: comer frutos secos durante el embarazo no sólo no provoca alergias al bebé, sino que le protege de desarrollarlas.

El otoño, la estación que despoja a los árboles de sus hojas, nos trae también estas semillas que ahora resulta que nos alargan la vida. Si ya lo dice el refrán: «Lo que bien me parece, me sabe a nueces».

NUECES. 28 gr. (14 mitades), 185 calorías. InmejorabIes por sus antioxidantes. Buenos por su: fibra, calcio, hierro, cinc, vitamina B6, folato, ácidos grasos omega 3.

Las nueces están repletas de ácidos grasos omega 3, que pueden protegernos de cardiopatías e infartos. Contienen más antioxidantes que otros frutos secos, convirtiéndose en una buena defensa contra el cáncer. Pueden reducir los niveles de colesterol malo ya que el 75% de sus grasas son mono saturadas, las más saludables. Sin embargo, una vez cocinadas pierden la mayoría de sus beneficios. y, claro, tenga en cuenta que un batido de chocolate con nueces le hará más mal que bien.

ALMENDRAS. 28 gr. (20 a 25 unidades), 163 calorías. Inmejorables por su: fibra, calcio, riboflavina (B2) -la vitamina B es buena para la piel- y vitamina E. Buenas por su: proteínas, hierro, magnesio, potasio, cinc, vitamina niacina y cobre.

Repletas de calcio, son beneficiosas para tener dientes y huesos fuertes y sanos. Son la mejor fuente de proteínas de todos los frutos secos, las que tienen más fibra y más elevada presencia de vitamina E, un nutriente bueno para la piel, ojos y sistema inmunológico. Se recomiendan para mantener el peso a raya: está demostrado que quienes comen almendras con regularidad pierden más peso que quienes las evitan.

NUECES DE BRASIL. 28 gr. (6 a 8 unidades), 186 calorías. lnmejorables por su: selenio y magnesio. Buenas por su: proteína, fibra, calcio, potasio, cinc, vitamina E.

Con gran valor calórico, son una buena fuente de energía inmediata para atletas. La mayoría ya no proceden de Brasil, sino de Bolivia. Una sola unidad contiene toda la cantidad recomendable de selenio, un mineral que también ayuda a potenciar la fertilidad masculina y a prevenir el cáncer de próstata, mama y huesos; y ayudan también a equilibrar el tiroides. Pero cuidado, no abuse. Una cantidad exagerada podría provocar pérdida de cabello y uñas. Tres o cuatro al día serían suficientes.

ANACARDOS. 28 gr. (16 a 18 unidades), 163 calorías. Inmejorables por su: hierro y cinc. Buenas por sus: proteínas, magnesio, potasio, vitamina B6, folato (especialmente Importante para mujeres en edad reproductiva), vitamina E, omega 3.

Especialmente ricos en hierro (ayuda a la sangre a transportar oxigeno a todo el cuerpo) y cinc (beneficia al sistema inmunológico). Cuentan con un nivel calórico menor que la mayoría de frutos secos, y su grasa es ácido oleico, la sustancia buena del aceite de oliva recomendable para tener un corazón sano. Un puñado de anacardos contiene cerca del 25% de la cantidad diaria recomendada de magnesio, un mineral bueno para los huesos que además ayuda a convertir la comida que ingerimos en energía. También colabora en la formación del colágeno de la piel.

AVELLANAS. 28 gr. (20 unidades) 178 calorías. lnmejorables por su: sabor y sus beneficios en toda la salud. Buenas por su: proteína, fibra, calcio, hierro, magnesio, potasio, cinc, tiamina, vitamina B6, folato y vitamina E.

De los frutos secos más saludables, las avellanas tienen una elevada presencia de grasas no saturadas, que ayudan a proteger el corazón y mejoran la salud de la sangre. También son ricas en vitamina E, que potencia la salud de la piel, y en ácido oleico, el ácido graso que ayuda a reducir la presión sanguínea e incluso pueden prevenir la demencia. Una ingesta de 28 gramos contiene cerca de una décima parte de la cantidad recomendada de fibra, una buena dosis de proteínas y el 17% de la cantidad diaria recomendada de folato, convirtiéndose en una opción única para las futuras mamás.

NUECES DE MACADAMIA. 28 gr. (10 a 12 unidades), 204 calorías. lnmejorables por su: tiamina (vitamina B10). Buenas por su: fibra, hierro, niacina, omega 3, calcio y potasio.

Las nueces de Macadamia son uno de los frutos secos más grasos, pero la mayor parte de esas calorías están en forma de grasas mono saturadas, que pueden ayudar a reducir los niveles del colesterol malo y reducir el riesgo de cardiopatías e infartos, siempre que se coman con moderación. Originalmente de Australia, ahora se producen en todo el mundo y son una fuerte magnífica de ácidos grasos omega 3, los que protegen el corazón. Pero tenga en cuenta que son muy pesadas. Algunos sistemas digestivos podrían sufrir con más de nueve o diez a la vez.

CACAHUETES. 28 gr. (28 unidades) 166 calorías. lnmejorables por su: proteína, niacina, folato. Buenas por su: fibra, hierro, potasio, cinc, riboflavina (vitamina B2), vitamina E, niacina (vitamina B3).

Entre los frutos secos más populares, a pesar de que en realidad se trate de una legumbre. Los cacahuetes son muy buenos para el organismo, salvo para los alérgicos. Gozan de un gran nivel de antioxidantes anticancerígenos; contienen un elevado nivel de grasas mono saturadas buenas y son una excelente fuente de proteína. Sin embargo, muchos de sus beneficios cardiopáticos desaparecen si se comen salados.

NUEZ PECAN. 28 gr. (20 mitades), 201 calorías. lnmejorables por sus esteroides (ayudan a reducir el colesterol). Buenas por su: fibra, cinc, vitamina E.

Las nueces Pecan son especialmente saludables para el corazón. Con elevada presencia de esteroides, pueden reducir el colesterol malo en hasta un 33%. Son una buena fuente de vitamina E, ácido oleico -que también se encuentra en los aguacates- y son ricas en vitamina B3, un nutriente que nos ayudará a convertir la comida en energía.

PISTACHOS. 28 gr. (50 unidades) 160 calorías. lnmejorables por su: potasio y vitamina B6. Buenos por su: proteína, fibra, calcio, hierro, tiamina (vitamina B1) y vitamina E.

Son los frutos secos con menor presencia de grasas (sólo cuatro calorías por unidad). Contienen tres veces más vitamina B6 (el nutriente que ayuda a convertir la comida en energía y a formar hemoglobina) que cualquier otro fruto seco. Una porción tiene tres gramos de fibra, más que muchas frutas. Su elevado contenido en vitamina B6 ayuda a las mujeres a mantener sus hormonas equilibradas y beneficia a los hombres que padecen disfunción eréctil. Son ricos en antioxidantes gama-tocoferol, que contribuyen a protegernos del cáncer y cardiopatias.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Cafetera italiana: ‘in casa un expresso come al bar’

(Un texto de Miguel Barral en el suplemento Tercer Milenio del Heraldo de Aragón del 22 de marzo de 2016)   

La cafetera italiana, máquina moka o moka express fue ideada en 1930 por Alfonso Bialetti, el padre de las ‘criaturas’ –su hijo Renato y la cafetera–. Su icónico diseño de sólidas líneas y ángulos rectos elaborado en brillante y pulido metal y asa negra de baquelita atienden al gusto por el diseño industrial imperante en esos años, pasado por el peculiar filtro histórico-cultural- idiosincrásico italiano. Está fabricada en aluminio fundido debido al embargo que el régimen fascista impuso al acero para favorecer el ‘metal nacional’. Su diseño se inspira en un servicio de café de plata popular entre la clase alta del país. Y, según la leyenda, para su mecanismo de actuación, Alfonso se basó en la típica lavadora que utilizaban las mujeres italianas, que consistía en un depósito calentador donde se mezclaba el agua y el jabón, conectado a un estrecho tubo. La mezcla jabonosa, al ser calentada era expulsada, rociando la colada.

Tras años de tentativas, Bialetti consiguió trasladar este sistema a su novedosa cafetera. La base troncocónica octogonal resultaba idónea para soportar las altas presiones que se originaban en el interior al calentar el agua hasta su ebullición. El vapor, debido a la diferencia de presión con la cámara superior, abierta, se veía forzado a ascender por un tubo que le hacía atravesar el reservorio, donde esperaba el café molido y, así, en apenas unos minutos y con un mínimo esfuerzo, se podía degustar un café concentrado, negro, intenso y potente.

Aquello supuso una revolución para los muy cafeteros que, al fin, podían prepararse en sus domicilios un expreso casi idéntico al de las máquinas de café expreso de las cafeterías. Hasta la irrupción de la máquina moka, el café doméstico era en realidad una infusión que bien se obtenía en un puchero –sistema usual en los países mediterráneos que se mantiene, por ejemplo, en el café de pota típico de Galicia y Portugal o en el café turco– o bien en los percoladores o cafeteras de filtro, que todavía dominan en el mundo anglosajón. Con este último sistema, el agua del depósito se calienta, con lo que asciende a un segundo reservorio donde, al enfriarse y condensar, gotea a través de un filtro que contiene el café para volver al depósito inicial. Un ciclo que permite concentrar el brebaje y mantenerlo caliente al tiempo.

No obstante, la cafetera de Bialetti solo alcanzó su actual estatus con el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando Renato se hizo cargo del negocio paterno convirtiendo el invento de su padre en un clamoroso éxito de ventas que se instaló, para siempre, en millones de hogares de Italia y Europa.

LOS TIEMPOS DE MARIQUITA PÉREZ

En 1940 y mientras uno disfrutaba de un café bien cargado recién preparado en su flamante máquina moka, podía leer en la prensa que la compañía estadounidense Motorola había creado el comunicador portátil o walkie talkie. Que Karl Landteiner descubría el factor sanguíneo Rh. Que en California, y gracias al empleo de los novedosos ciclotrones, McMillan había sido capaz de sintetizar el primer elemento transuránico, el neptunio, dando comienzo así a una frenética competición por producir, siquiera durante unos segundos, elementos superpesados. Que también se había descubierto el isótopo radiactivo carbono-14, clave para el sistema de datación que siete años más tarde desarrollará Willard Libby. O que Piotr Kapitsa acababa de formular la teoría de la superfluidez. En España, Federico Cantero Villaamil por fin conseguía patentar su Libélula Viblandi, el primer helicóptero monorrotor. Y de la mano de Leonor Coello, nacía la inolvidable muñeca Mariquita Pérez.    

sábado, 4 de noviembre de 2017

Sobre el sushi

(Un texto de Ana Marcos en la revista Tiempo del 5 de mayo de 2017)

El sushi es el fast food japonés. Un estilo de comida que ha fascinado en Occidente y un plato sencillo a primera vista aunque con numerosos matices.

El nombre de sushi se refiere básicamente a la preparación de arroz glutinoso con pescado. Aunque no siempre participa éste último y puede llevar muy distintos aditamentos. Su forma y su contenido determinan el tipo de bocado -son numerosos- que, bien hecho, resulta exquisito. En todos los casos se acompaña de wasabi (la ralladura de un rábano picante), la salsa de soja y de jengibre encurtido, que sirve para limpiar la boca entre tipos de sushi.

Y hay distintos tipos. Desde el makisushi -en rollo-, al temakisushi -en forma de cucurucho-, el oshisushi -prensado en bloque en un molde de madera- o, entre otras caprichosas formas, el nigirisushi, en forma oblonga y el más popular. No podemos olvidar los gunkansushi, una tira de nori enrollada que contiene huevas. Y no es pescado todo lo que reluce, aunque si es lo más habitual (caballa, salmón, atún rojo, anguila...) También puede utilizarse marisco (langostino, cangrejo...), vegetales, huevos de codorniz, tortilla endulzada o finas tiras de carne de ternera flambeada. Y por supuesto las huevas de salmón, pez volador (tobiko) y arenque.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Zanahorias, el superpoder naranja


(Un texto de Silvia Fernández en la revista Mujer de Hoy del 4 de diciembre de 2010)

La zanahoria es una de las hortalizas más consumidas en el mundo.

Su sabor ligeramente dulce la convierte en una invitada habitual de las recetas caseras e, incluso, de los menús infantiles.

Para comprar las mejores, selecciona las que estén duras, con un color brillante, suaves y sin grietas. Y consúmelas pronto, porque si languidecen en el frigorífico pierden sus virtudes. Guárdalas en el cajón menos frío, en una bolsa de plástico agujereada y sin las hojas.

Para aprovechar sus nutrientes lo ideal es comerlas crudas o ligeramente cocidas. Media taza de zanahorias cocidas contiene cuatro veces la cantidad recomendada de vitamina A.

Si no puedes adquirirlas frescas, cómpralas en conserva, ya que así aún tienen toda su fibra, gran parte de las vitaminas A y E y solo pierden un 30% de las vitaminas del grupo B.

Más sana
 La ensalada es, sin duda, el plato estrella para este alimento. Las posibilidades son infinitas ya que se puede combinar con verduras y frutas.
Si no te gusta cruda, puedes cocerla durante 10 minutos, aderezarla con ajo rehogado, sal, pimienta, perejil y el jugo de un limón, ¡y a disfrutar!

Menos sana
Las quiches y pasteles son una forma apetecible de tomar verduras, pero tiene inconvenientes. Estas recetas suelen llevar muchas calorías de más en forma de nata o mantequilla. Pero hay opciones, como moderar las raciones, consumirlas como plato único y combinarlas con una ensalada.

Cómo hay que tomarlas
a) En ensalada y mezclada con otras verduras o frutas. Si la comes cruda, rayada y con un chorrito de limón se convierte en el entrante ideal para abrir el apetito.
b) Zumo matutino. Es la única verdura que se puede mezclar con zumos de frutas sin provocar fermentaciones.
c) Guisada. Si incluyes zanahorias en tus sopas o guisos se incrementa el valor nutritivo de estos platos.

Cuándo debes evitarlas
a) En dietas. Si quieres perder peso hay que consumirla con moderación porque posee una cantidad de hidratos de carbono más alta que el resto de las verduras.
b) Con naranja. No es recomendable con este cítrico si se padece del estómago porque provoca acidez.
c) Con fármacos. No debe consumirse si se toman medicamentos diuréticos.

domingo, 29 de octubre de 2017

Diez claves para comer bien



(Un texto de A. Paris en la revista Mujer de Hoy del 10 de noviembre del 2012)

1. Sé, de verdad, omnívora 

Nuestro cuerpo no está diseñado para alternar un régimen muy proteico del estilo Dukan con otro hipocalórico como el de la sopa de repollo. Si comemos así, nos exponemos a sufrir fatiga, molestias digestivas, una bajada de defensas, altos niveles de estrés... En resumen, todo lo que intentamos evitar con una dieta sana. Por ello, niégate a mantener tu talla siguiendo el trío infernal lechuga-filete a la plancha-queso blanco o con absurdas monodietas. Para mantenerte sin ganar kilos de más y aumentar tu vitalidad, tienes que comer de todo. Eso sí, un poco. Carne, pescado, huevos, frutas, verduras (en todas las comidas), cereales (integrales, ya que estamos puestos), legumbres... ¡hasta queso y chocolate!

2. Come con “plena conciencia”

Está científicamente demostrado: un sándwich engullido en un rincón de la oficina mientras verificamos los mensajes de la mañana de nuestro correo electrónico engorda más que aquel que nos tomamos el tiempo de saborear. Estar realmente atentas a lo que comemos nos permite sentirnos saciadas con más rapidez, picotear menos durante la tarde, escuchar mejor los deseos y las necesidades de nuestro organismo y, además, librarnos de un poco del estrés que sufrimos todos los días.

3. Desayuna con yogur

¿Unas rebanadas de pan con mantequilla y mermelada o huevos con bacon al estilo “british”? Si tomamos en consideración el índice de glucemia de los alimentos, es decir, su capacidad para elevar el azúcar en sangre, es mejor el desayuno anglosajón. ¿Cuál es su beneficio? Que su menor índice de glucemia ayuda a regular nuestro índice de insulina. El resultado es que hacemos menos stock de calorías bajo la forma de grasas, nos sentimos saciadas durante más tiempo y evitamos comer porquerías durante la mañana. ¿No te sientes tentada por el dúo huevos y bacon a primera hora? En ese caso, prepárate unas rebanadas de pan integral y agrega una fruta y un yogur que también ayuda a controlar el índice de glucemia. Y sustituye el zumo de naranja industrial bebido en ayunas (demasiado azucarado) por un batido de frutas con plátano, pomelo, frutos rojos y almendras. Para finalizar, las más audaces pueden probar el té blanco con clavo y jengibre o el café con cardamomo. Bebidas especiadas, deliciosas, ricas en antioxidantes e hipertónicas.

4. Ve a lo sencillo

Para comer bien no hace falta aprender a cocinar como Ferrán Adrià ni pasarse las horas muertas en el mercado. Solo necesitas comprar con cabeza. Usa las frutas y verduras de temporada (en este momento alcachofas, acelgas, calabaza, endivias, manzanas, peras...), que son las más ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes. Y evita en la medida de lo posible los productos elaborados, ricos en sal y grasas trans, que obstruyen nuestras arterias.

5. Despídete de los gases

Espasmos, hinchazón abdominal, gases... muchas mujeres sufren durante toda la jornada estos síntomas desagradables y agotadores. Si eres una de sus víctimas, ten en cuenta que puedes evitarlo si moderas tu consumo de leche, pues la mayor parte de la población adulta carece de lactasa, la enzima que permite digerir la lactosa de este alimento. También te ayudará el reducir el consumo de cereales (trigo, centeno, cebada, escanda....) que contienen gluten. Esta proteína es responsable de una grave intolerancia, la enfermedad celíaca, que solo padece el 1% de la población. Pero, ¿cómo afecta a los demás? El gluten es una molécula grande que muchas personas tienen, sin saberlo, dificultades para digerir. Para evitar sentir el estómago revuelto y mantener el vientre plano, es inútil suprimir totalmente el pan y la pastas o la sémola. Se deben reducir las dosis (sobre todo en lo que concierne a pizzas, tartas preparadas y bollería) y reemplazarlos por arroz, patatas (al vapor), polenta o quinoa, que no engordan si se come el equivalente a dos cucharadas soperas por comida.

6. Descubre el trigo sarraceno

El alfordón es un alimento poco calórico, rico en fibra y que contiene proteínas de alta calidad. Otra de sus ventajas es que no contiene gluten. Se puede comer cocido, ya que es muy digestivo y hace sentir una sensación de saciedad rápidamente. También es posible tomarlo como una infusión todas las mañanas. Para esta última preparación hay que tostar durante dos minutos a fuego medio los granos, infusionarlos entre cuatro y cinco minutos en agua caliente, y filtrar el líquido resultante. De este modo, obtendrás un “té” con gran poder desintoxicante, muy rico en minerales y en antioxidantes, especialmente en rutósido, una sustancia que ha demostrado su eficacia contra la insuficiencia venosa.

7. Saca partido al restaurante

Ni hablar de prohibir las salidas por temor a incorporar un michelín o dos gramos de más a nuestra cintura. Sobre todo, porque comer fuera permite también diversificar la alimentación eligiendo aquello que no tomamos en casa: otras verduras, pescados cuya preparación es complicada... Por lo tanto, organízate. Come un yogur antes de salir. A la hora de escoger, privilegia la fórmula de un entrante y un plato principal. No te dejes tentar por el pan crujiente que ya se encuentra servido sobre la mesa. Cuando llegue el momento del postre, recuerda que el estómago tiene el tamaño de un puño cerrado y que ya se encuentra suficientemente lleno. O, si lo prefieres, puedes optar por tomar un postre 0% arrepentimiento a base de frutas o un sorbete.

8. Renueva tu  vajilla

Ya sabemos que utilizar platos y cubiertos pequeños permite reducir las raciones y nos fuerza a pasar más tiempo en la mesa. Pero lo que ahora se ha descubierto es que el color de la vajilla también afecta a la sensación de saciedad. Si el blanco es neutro, el rojo incita a comer más y de manera más rápida. Por otro lado, los platos azules tienden a cortarnos el apetito con mayor rapidez, simplemente porque, en la naturaleza, los alimentos de este color son raros y, la mayoría de ellos, tóxicos. Nuestros ancestros han dejado grabada esta información tan valiosa en nuestro cerebro. Por ello, aún cuando nuestro estómago pide más, nuestra cabeza dice “¡stop!”.

9. Toma bayas de goji

Eso sí, de forma moderada porque, como muchos frutos secos, las bayas de goji son auténticas minibombas calóricas (356 cal / 100 g). Sin embargo, tienen su sitio en una alimentación equilibrada y vitaminada. Estas bayas son concentrados de proteínas, vitaminas, ácidos grasos y antioxidantes. Tomar un pequeño puñado al día permite evitar las carencias de micronutrientes y llenar el depósito de vitalidad. Pero cuidado: a menudo se secan de manera industrial (a más de 400 °C), lo que destruye sus nutrientes. Hay que elegir las secadas naturalmente al sol y rehidratarlas en agua caliente antes de consumirlas.

10. Escoge bien el pan

Con tanta crisis, hemos recuperado el gusto por los alimentos básicos y sencillos, como el pan. Desgraciadamente, desde hace unos años elegir un sándwich se ha convertido en un quebradero de cabeza. ¿Con pan de centeno, con aceituna o chapata? ¿De tomates y mozzarella, jamón y mantequilla, pollo tikka o atún con verdura? Ciertos sándwiches son muy creativos pero también, a veces, ricos en calorías. Cuando no estamos seguras de lo que hay en su interior, lo mejor es optar por los básicos: jamón y queso o atún con vegetales, con la menor cantidad posible de grasas. Resumiendo, sin mayonesa. Lo mismo ocurre con las ensaladas que, a pesar de su imagen saludable, no siempre son light, ni mucho menos. Huevo + pavo + queso + salsa + picatostes = estragos. 

miércoles, 25 de octubre de 2017

10 alimentos españoles que seducen al mundo

(Un artículo de Marisol Guisasola en la revista Mujer de Hoy del 12 de diciembre de 2015)

Típicos de nuestra dieta mediterránea, están ayudando a difundir el concepto de salud en la gastronomía mundial. Te los descubrimos.
 
Por fin, hemos dado la vuelta a la tortilla. Nuestros alimentos están triunfando en cualquier espacio gourmet del mundo: pimentón, azafrán, vinagre, jamón y hasta legumbres. La dieta mediterránea pesa mucho en este triunfo. Desde que fuera declarada "la más saludable" (concepto apoyado por decenas de investigaciones, entre ellas el prestigioso estudio español Predimed), estos productos seducen los paladares de medio mundo.

Y aún más: están ayudando a cambiar la idea de dieta saludable por el de "dieta sana y exquisita". Esta es una lista de los 10 alimentos de nuestro país que, por su valor nutricional y su exquisitez, se han convertido en objeto de deseo mundial.
  • Pimentón
Si vas a la extremeña comarca de La Vera en otoño olerás a pimentón. Es cuando los pimientos se ahúman sobre hogares de encina o roble y luego se muelen para obtener el "oro rojo". Hoy sabemos que el pimentón ayuda a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos, e incluso a desintoxicar el organismo.

"Dos o tres cucharaditas semanales protegen las células frente a la agresión de la contaminación atmosférica, las radiaciones solares o de la química contenida en algunos alimentos", explican expertos de la Universidad de Extremadura. Si lo tuyo es el pimentón picante, mejor aún, porque contiene capsaicina, que favorece la termogénesis, lo que supone quemar calorías en reposo.

Cómo consumirlo: además de en marinados, asados, refritos, arroces y pastas, si lo añades a un yogur griego, tienes al instante una salsa fantástica para pescados, mariscos, verduras...
  • Jamón ibérico de bellota
Es el mejor jamón del mundo. Los expertos en nutrición así lo aseguran: las grasas del jamón ibérico de bellota son parecidas a las del aceite de oliva virgen y, por tanto, saludables.

Cómo consumirlo: tal cual, cortado muy fino y a 21 grados es como sabe mejor. Los cortes deben ser paralelos y en dirección opuesta a la pezuña.
  • Azafrán
Con un precio de entre 5 y 10 € el gramo, el azafrán es el alimento más caro del planeta, más que el caviar o las trufas blancas. Lo del precio se entiende si tenemos en cuenta que hacen falta los estigmas de 150 "rosas del azafrán" (cada flor tiene tres) para producir un gramo. Por suerte, unas pocas hebras bastan para añadir color y valor a un guiso.

Los pigmentos amarillo/naranjas y otras sustancias antioxidantes del azafrán han demostrado beneficios frente al cáncer, la depresión, el insomnio, la resistencia a la insulina y la obesidad. Y un estudio canadiense le concede valor como afrodisíaco.

Cómo consumirlo: en paellas, bullabesas, fabadas... Incluso las cremas dulces y las natillas brillan con azafrán. Antes de utilizarlo, conviene calentarlo un poco, envolviéndolo en papel, sobre una superficie templada. Eso libera los aromas.
  • Aceite de oliva virgen extra
Que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) es bueno para la salud es un dogma en la actualidad. Desde ataques cardiacos e ictus al cáncer de mama, pasando por el deterioro cognitivo, previene todo tipo de enfermedades. Las aceitunas de las que proviene son ricas en ácido oléico y también contienen polifenoles y otras sustancias protectoras que pasan directamente desde ellas a ese zumo natural que es el aceite.

Cómo consumirlo: dicen que una cucharada en ayunas tiene efecto "detox". Aunque resiste las frituras, las altas temperaturas no le favorecen.
  • Alubias
Blancas, pintas o negras, todas las alubias son supersanas. Dicho eso, las negras tienen un plus de salud. Se han descubierto al menos ocho flavonoides antioxidantes (como los del vino tinto o los arándanos) en el pigmento oscuro de alubias como las de Tolosa. Esos flavonoides ayudan a prevenir el estrés oxidativo y a frenar el envejecimiento, la enfermedad cardiovascular y hasta el deterioro intelectual.

Cómo consumirlas: los puristas las cuecen en agua fría, solo con un chorro de aceite de oliva virgen extra, cebolla picada y sal; un rato a fuego intenso y dos horas y media a fuego suave, para que el caldo "engorde".
  • Vinagre de Jerez
Unas gotas bastan para transformar un plato en una celebración. Sus beneficios para la salud también sorprenden. Además de propiedades antioxidantes, antimicrobianas, antihipertensivas y anticancerígenas, hay estudios que indican que dos cucharaditas en las comidas reducen el índice glucémico de los alimentos. Su interés es tal que un equipo de químicos de la Universidad de Cádiz han macerado frutas en él. ¿Resultado? Un mayor poder antioxidante.

Cómo consumirlo: haz como los mejores chefs, que lo usan con vaporizador. Así nunca te pasas y lo repartes perfectamente.
  • Ajo
España es el primer productor de ajos de Europa y el mejor lo encuentras en Las Pedroñeras (Cuenca). ¿Su diferencia? Su color morado le proporciona una mayor concentración de alicina, la sustancia que protege frente al envejecimiento, el cáncer, el Alzheimer, la hipertensión o el resfriado.

Cómo consumirlo: pela cinco dientes de ajo, córtalos por la mitad, macéralos en un litro de aceite de oliva virgen extra durante tres o cuatro semanas y el aceite será aún más saludable.
  • Conservas
Desde alcachofas a pimientos de piquillo, pasando por melocotones o higos, tenemos toda la huerta en lata. A su lado, una pescadería envasada: bonito, anchoas, sardinas, mejillones... ¿Que las conservas no son tan sanas como el producto fresco? Pues sí, pero como dicen los expertos, "si hay días en los que no puedes conseguir fruta, verdura o pescado frescos, tómalos en conserva. La conservación destruye nutrientes, pero sigue asegurándote fibra, minerales, proteína...".

Cómo consumirlas: saltea dos dientes de ajo con un chorro de aceite de oliva virgen extra en una sartén e incorpora un tarro de alcachofas escurridas. Añade una cucharada de harina y remueve. Riega con un vaso de vino blanco y revuelve. Incorpora una lata de almejas escurridas, perejil picado y un huevo cocido picado por encima.
  • Carnes de vacuno criado en libertad
Si subes al Puerto del Pico (Ávila) a finales de octubre, verás pasar a las vacas avileñas negras ibéricas, en su trashumancia a los pastos de invierno. Junto a las retintas de Extremadura y Andalucía y las moruchas de Salamanca, las avileñas negras es una de las razas más valoradas por los nutricionistas. Sus carnes son sabrosas, con una grasa entreverada rica en ácido oléico.

Cómo consumirlas: como quieras, pero no las ases nunca en contacto directo con las llamas, es perjudicial.
  • Frutos secos
Deberían formar parte de nuestra dieta diaria. El mismísimo estudio Predimed aconseja tomar 35 g de frutos secos cada día. Un 30% de los ataques cardiacos, ictus y muertes por enfermedad cardiovascular podrían prevenirse, hasta en personas con alto riesgo, con una dieta mediterránea rica en aceite de oliva o en frutos secos.
 
Cómo consumirlos: al natural o tostados sin sal, mezclados con un yogur o cuajada, esparcidos en ensaladas, con verduras y pastas, en salsas, con los cereales del desayuno...
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