sábado, 25 de julio de 2015

Ciruelas para los huesos


(Leído en la revista Consumer Eroski de junio del 2013)

Frescas, turgentes, moradas, amarillas, verdes o rojizas. Las ciruelas son unas de las frutas que anuncian la entrada del verano. En el plano nutricional, son relevantes los siguientes nutrientes en las ciruelas: vitaminas (vitamina E, A, folatos), minerales como el potasio, carotenoides antioxidantes, fibra y azúcares responsables de su sabor dulce. No obstante, el aspecto más relevante de la composición de las ciruelas es su reconocido beneficio para la salud ósea. Son diversos compuestos bioactivos de las ciruelas, en particular los polifenoles que se concentran en mayor cantidad en las ciruelas pasas, los que actúan sobre los osteoblastos (células formadoras de hueso) y facilitan la mineralización ósea.

Una ración de ciruelas bien maduras se puede licuar, triturar o batir para obtener un jugo refrescante y un cóctel de antioxidantes. Un vaso de jugo tomado en el desayuno o entre horas ayuda en la depuración del organismo, nutre la piel y la protege del efecto dañino de los rayos UV.

miércoles, 15 de julio de 2015

¡Todo al verde!



(Un texto de S. Vivas en el Mujer de Hoy del 22 de octubre de 2011)

Guisantes.
Frescos o en conserva resultan deliciosos, pero congelados o secos conservan mejor sus virtudes nutricionales. Son ricos en fibra (7,8 g cada 100 g) y gracias a ello ayudan a depurar el organismo de, por ejemplo, el exceso de colesterol. Además, poseen potasio, un macromineral imprescindible para nuestros músculos.

Coles de Bruselas.
Repletas de proteínas e hidratos de carbono contienen, además, vitamina B que ayuda a quemar la energía que aportan a la dieta otros alimentos ricos en azúcares.

Algas.
De entre sus múltiples virtudes destaca la de poseer un tipo especial de fibra (mucilaginosa) que permite al organismo desintoxicarse.

Aguacate.
Su carne de textura untuosa obedece a que contiene un tipo de grasa que contribuye a equilibrar el nivel de colesterol en sangre. Además, es la fruta de la fertilidad, gracias a su vitamina E.

Kiwi.
Es muy rico en vitamina C (una sola pieza puede cubrir las necesidades diarias), que protege las encías, previene la anemia y fortalece al organismo en situaciones de tensión.

Espinacas.
Poseen betacarotenos que el cuerpo transforma en vitamina A, un componente imprescindible para la buena salud de los ojos y la piel. Además, aportan reservas de calcio y ácido fólico.

Calabacín.
Sus hidratos de carbono complejos y pocas calorías (14 por 100 g) lo convierten en el alimento perfecto para perder peso. También es una fuente de vitamina K, imprescindible para los glóbulos rojos.

miércoles, 1 de julio de 2015

Aligerando las legumbres

(Leído en la revista Consumer Eroski de junio del 2013)

Los platos de legumbres pasan a un segundo plano en los menús veraniegos. El consejo de este mes es atreverse a comer legumbres elaboradas y presentadas de una forma original. Con cereales integrales (arroz, cuscús, sopa de pasta...) como complemento de un plato de legumbres. Es de obligado cumplimiento para respetar una norma de nutrición: complementariedad proteica y mejora del perfil nutricional del menú.

Con verduras de todas clases se pueden aligerar los platos de legumbres hasta conseguir unas deliciosas y apetecibles cremas frías. Algunas sugerencias: crema de lentejas al curry, de lentejas naranjas con zanahorias y puerros; crema bretona de alubias blancas y verduras.

Con pescado: el recetario tradicional es reflejo de un nutrido listado de recetas en las que se combinan estos dos tipos de alimentos; las legumbres fuente de proteína vegetal y los pescados, fuente de proteína animal. Algunos ejemplos: garbanzos con bacalao o con calamares; alubias blancas con calamares y mejillones, o con setas y almejas.

lunes, 22 de junio de 2015

Heladerías por visitar

Algunas heladerías de diseño o sitios donde disfrutar del helado...

- Restaurante La Rotonda, Madrid

- Heladería Della Sera, Logroño

- Café Pino, La Moraleja, Madrid

- Rocambolesc, Madrid y Gerona

- Helados Angelo, Torroella de Montgrí, Gerona

martes, 16 de junio de 2015

Moras, fruto de la zarza

(Leído en un artículo de Alejandro Toquero en el suplemento gastronómico del Heraldo de Aragón del 2 de noviembre de 2013)

La mora es una baya de tamaño pequeño de entre uno y dos centímetros, aunque en ocasiones se consiguen ejemplares de hasta tres centímetros, dependiendo de la especie. Pertenece a la familia de las rosáceas y se engloba en el género rubus.

No se deben confundir con las llamadas 'morus', que son las frutas de árboles como la morera, a pesar de sus similitudes en aspecto y nombre.

martes, 9 de junio de 2015

Moras, el poder antioxidante de los frutos rojos

(Leído en un artículo de Alejandro Toquero en el suplemento gastronómico del Heraldo de Aragón del 2 de noviembre de 2013)

Como casi todas las bayas y frutos del bosque, las moras son muy beneficiosas para la salud. Tienen pocas calorías debido a su pobre aporte de hidratos de carbono, pero están cargadas de vitaminas y algunos minerales. Poseen buenas cantidades de vitamina C, vitamina E y fibra, soluble e insoluble.

Pero si algo distingue a los frutos rojos de otro tipo de frutas es la fuerte acción antioxidante. Su color intenso nos indica la alta cantidad de pigmentos naturales, antocianos y carotenoides, que combaten la acción de los radicales libres que son negativos para la salud.

Así, las moras poseen acciones antiinflamatorias, antibacterianas y contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunológico.

lunes, 1 de junio de 2015

¿’Pochar’ es lo mismo que ‘rehogar’?



(Un texto de Pancracio Celdrán en un XLSemanal -del 2010, creo-)

Lo primero que debemos tener en cuenta es que en castellano no existe el verbo 'pochar' -del francés pocher = escalfar-, por lo que debemos considerarlo término mostrenco si con ello se quiere aludir a 'rehogar': sofreír un alimento, hacerlo de manera ligera, no completa.

Otro sentido tiene el término 'escalfar', del latín excalfacere = calentar, en el sentido culinario de cocer en agua hirviendo un alimento cualquiera. El metalenguaje culinario es riquísimo en castellano y más antiguo que en cualquier otra lengua europea, por lo que resulta ridículo recurrir a la terminología gala para describir o nombrar operaciones y voces de ese ámbito.
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